El caso desvelado ayer por este digital, de un ciudadano de Palma al que el Ajuntament no le autoriza a llevar a sus hijos en un remolque para bicicleta, pese a que el remolque está debidamente homologado, es de estos casos que resulta revelador de la burocracia, la rigidez y el sinsentido que a menudo son los rasgos definitorios de las ordenanzas municipales.
Carece de lógica que se pretenda impulsar los medios de transporte alternativos y no contaminantes, como la bicicleta, pero a la vez se impida que lleven un pequeño remolque homologado para llevar niños pequeños, cuando si lo que se transportara fueran objetos o cualquier mercancía, sí sería ajustado a la ordenanza. Los remolques para bicis son un elemento muy común en otras ciudades de España y no digamos ya de Europa.
Es preciso que el equipo de gobierno municipal de Cort sea coherente con su discurso a favor de la movilidad sostenible y la sensibilidad por el medio ambiente y cambie de forma urgente la ordenanza, corrigiendo una situación que resulta esperpéntica. Tanto presumir de carriles bici, para acabar poniendo trabas a quienes optan por este medio de transporte para llevar a cabo sus actividades ordinarias, como son llevar a los hijos al colegio.





