El grupo de Vox en el Consell de Mallorca ha elevado el tono contra varios alcaldes de la isla a raíz del presunto fraude en empadronamientos de personas extranjeras en situación irregular. La formación habla abiertamente de “escándalo” y apunta a una supuesta falta de voluntad política para atajar el problema.
El portavoz adjunto de Vox en la institución insular, David Gil, ha denunciado este miércoles lo que considera un fraude “masivo” vinculado al padrón municipal y ha acusado a distintos responsables locales de actuar con “irresponsabilidad, cobardía y complicidad”. Sus declaraciones llegan después de que una información periodística señalara que algunos alcaldes habrían pedido a la Policía Nacional que dejara de rastrear a personas en situación irregular en domicilios particulares.
“Mientras la Policía trataba de destapar una trama mafiosa, algunos alcaldes preferían mirar hacia otro lado”, ha criticado Gil, que ha calificado esa actitud como una “traición a la ley, a la convivencia y a los ciudadanos de Mallorca”.
Desde Vox sostienen que el problema no es puntual, sino el resultado de “años de políticas irresponsables” que, a su juicio, han convertido el padrón en una vía de acceso irregular a servicios públicos. En este sentido, el portavoz ha subrayado que el empadronamiento permite acceder a prestaciones como la sanidad, el transporte subvencionado o ayudas sociales, y ha defendido que estos recursos “deben estar destinados a quienes cumplen la ley”.
VIVIENDAS CON MÁS DE 80 PERSONAS EMPADRONADAS
Entre los ejemplos citados, Gil ha asegurado que se han detectado viviendas con más de 80 personas empadronadas, una situación que ha vinculado a la existencia de “mafias que se lucran a costa del sistema”.
El partido también ha dirigido sus críticas al delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, y al presidente de la Felib, Jaume Ferriol, a quienes acusa de “ceder a presiones” para suavizar la aplicación de la normativa.
En este contexto, Vox ha reclamado “tolerancia cero” frente al empadronamiento fraudulento, el refuerzo de los controles y la depuración de responsabilidades políticas.








