Las primeras críticas que ha recibido el nuevo presidente del Govern han sido por dos temas muy concretos: la desaparición de la Dirección General de Política Lingüística y la cuota, esa cuota que "obligaba" a Bauzá a nombrar, al menos, a tres mujeres como conselleras, para evitar cualquier alusión a posibles discriminaciones. Pues lo siento, pero yo no me siento identificada con esta política de cuotas, porque creo que si una mujer ocupa un cargo debe hacerlo porque está preparada para asumirlo y no por una cuota que luego nos pone como ministras a la señora Aído o a la señora Pajín, que más que ayudar a las mujeres lo que hacen es desprestigiarlas. Todavía recuerdo claramente las tonterías de la señora Aído, las declaraciones que me produjeron vergüenza ajena y que casi me hicieron salir a pedir su dimisión o la aparición de la señora Pajín como ministra con una pulsera “milagrosa” denunciada por las asociaciones de consumidores ante su propio Ministerio, eso por no hablar de su falta de preparación para hacerse cargo de una materia tan importante como Sanidad. Así que mejor dejarse de cuotas y ocuparse de lo que realmente importa: la gestión, porque los tiempos que corren no están para bromas.



