Ayer mismo leí dos informaciones sobre el servicio de bicicletas del Ayuntamiento de Palma que demuestran que las buenas ideas en ocasiones pueden desarrollarse muy mal. En una información se aseguraba que ya se habían llegado a los 5.000 usuarios registrados para utilizar dicho servicio, pero durante la mañana de ayer tuve la ocasión de darme un paseo por la ciudad y comprobé cómo en muchas zonas de estacionamiento había multitud de bicicletas disponibles, que teóricamente sólo pueden utilizar los 5.000 usuarios registrados. En otras ciudades europeas o españolas cualquier ciudadano, nacional o extranjero, puede utilizar los servicios de bicicletas, magníficos por otra parte. Pero Palma es diferente y solo hay 5.000 usuarios con posibilidad de utilizar las bicis. ¿Qué pasará el día que ninguno de los 5.000 registrados utilice el servicio? Muy fácil: las bicicletas se quedarán estacionadas y nadie podrá utilizarlas. Ahora que están a tiempo, rectifiquen. La idea vale la pena si está bien organizada.
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