El Sindicato Médico de Baleares considera imprescindible que se audite Son Espases, una medida que “demanda la mayoría de los facultativos, porque es necesario saber la verdad de lo ocurrido, del dinero qué se ha gastado, de cómo se han realizado las adjudicaciones y del porqué de algunas decisiones tomadas, contrarias a la opinión mayoritaria de los médicos”. En la actualidad, el malestar es patente en el hospital de referencia, un malestar que ha contribuido a incrementar el rumor de que la auditoría podría no llevarse a cabo y del posible “recortazo” a la paga extraordinaria del mes de julio. Y es que, los médicos ligan al sobrecoste de Son Espases su recorte salarial, especialmente el derivado del bloqueo de la carrera profesional, que ha supuesto para los médicos mayores de 50 años, la gran mayoría, un descenso en sus nóminas de 3.000 euros anuales, a los que hay que sumar los derivados de las medidas adoptadas por el Gobierno central. De hecho, son muchas las interrogantes que existen en estos momentos acerca de cómo se ha gastado el dinero en el nuevo hospital; es más, la gran mayoría de médicos quiere saber quién está detrás del millenium, un programa informático rechazado previamente por los facultativos y que se ha puesto en marcha, pese a la opinión contraria de los consultados. Este sistema informático que, según muchos médicos, “está dando numerosísimos problemas, aparte de ralentizar todo el proceso”, es uno de los temas sobre el que se exige una aclaración. UN PROBLEMA “Nuestros afiliados quieren saber cuándo, cómo y porqué se adopta un programa que había sido rechazado por los médicos y que a día de hoy sigue siendo un auténtico problema”, argumenta la organización sindical. De hecho, lo cierto es que entre el personal se tiene la sensación de que ha existido un “despilfarro en muchos temas, por lo que la auditoría es absolutamente necesaria para saber de verdad que ha ocurrido en este hospital”. Mientras tanto, la preocupación crece día a día por conocer las medidas que se van a adoptar respecto a la puesta en marcha de los institutos clínicos, alguno de los cuales ya está creado, pese a la oposición rotunda de la gran mayoría de los médicos, quienes entienden que esta figura lo único que busca es poner fin a los actuales servicios y modificar las condiciones laborales de los facultativos”. En este sentido, el Sindicato Médico ha insistido a lo largo de los pasados meses, que estas nuevas fórmulas de gestión sólo buscan que los gerentes de turno “hagan y deshagan a su antojo”, porque en “medicina está todo inventado”. En cualquier caso, los profesionales esperan ahora conocer quiénes serán los que asuman la gerencia y la dirección médica del hospital, porque “quedan muchas cosas por hablar y por negociar, además de numerosísimos problemas por resolver”.




