Antich ha reaparecido para defender su gestión y negar que el Govern que él gobernó -supuestamente- dejó un agujero de más de mil millones. Antich es poco convincente y un mal actor. El expresidente apareció con una fotografía del traspaso de poderes con Bauzá, como si una imagen pudiese determinar si las cifras que aportan unos y otros son las reales. Según Antich, el déficit es de 400 millones de euros, pero si recordamos todos los colectivos que han reclamado el dinero que el Govern les debía cuesta creer la versión del expresidente. Antich hizo una mala gestión y, sobre todo, no tuvo en cuenta la situación real de la economía a la hora de confeccionar los presupuestos. Además, ni siquiera presentó a los ciudadanos sus últimos presupuestos. Por eso sorprende que saque pecho ahora cuando ha dejado las arcas del Govern como un solar. Si diésemos por buena su versión, 400 millones de déficit también es una cifra a tener en cuenta. También da risa que se queje de que el Govern haga de oposición de la oposición, que es la estrategia que el propio Antich diseñó mientras estuvo en el poder.





