Los sucesos no constituyen un tema de atracción para mí. Nunca los leo, nunca me importan. Pero hoy no quiero dejar de expresar mi asco y repugnancia por quienes han podido dejar que una niña muriera a golpes a manos de su familia, de quien dice ser su familia. No puedo contener la indignación por conductas que no son humanas, que no son comprensibles. Ustedes verán: ¿vale la pena pensar en que algo falla cuando esto es posible o, tal vez, esto es algo aislado que me merece más reflexión salvo la condena a quienes sean los culpables?





