Hay en Baleares una lista de espera que pesa sobre la vida de miles de familias. Al cierre de 2025, aproximadamente 200.000 personas aguardaban en el archipiélago la resolución de algún asunto judicial, una cifra que prácticamente dobla la de las listas de espera de la sanidad pública y que, según la memoria judicial presentada este miércoles por el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB), se mantiene estable respecto al año anterior.
El dato lo ha ofrecido el propio presidente del TSJIB, el magistrado Carlos Gómez, en una rueda de prensa en la que presentó el balance judicial del ejercicio 2025. La extrapolación es aproximada, pero el mensaje es inequívoco: la justicia balear acumula una demora que afecta a una de cada cuatro personas empadronadas en las islas. "Esto es un problema para la ciudadanía que quiere ejercitar sus derechos", ha reconocido Gómez.

LOS NÚMEROS DE UNA JUSTICIA QUE NO DA ABASTO
La memoria del TSJIB dibuja un sistema que ingiere más de lo que digiere. En el conjunto de los órganos judiciales del archipiélago ingresaron 200.295 asuntos en 2025, un incremento del 0,15% respecto al ejercicio anterior. Se resolvieron 194.034 casos (+1,83%), pero al cierre del año quedaban pendientes de ingresar 120.891 asuntos, un 8,84% más que en 2024.
La brecha entre lo que entra y lo que se resuelve no es nueva, pero los datos por jurisdicción revelan dónde aprieta más el zapato:
| Jurisdicción | Ingresados | Variación | Resueltos | Variación | Pendientes | Variación |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Civil | 88.635 | +0,34% | 86.145 | +7,74% | 69.398 | +3,56% |
| Penal | 98.238 | +0,27% | 96.071 | -1,89% | 34.573 | +19,83% |
| Contencioso-administrativa | 3.815 | -16,32% | 3.873 | -18,55% | 7.031 | -0,33% |
| Social | 9.607 | +5,14% | 7.944 | +0,34% | 9.889 | +21,23% |
Los datos de la jurisdicción penal y social son los que más preocupan: ambas registran crecimientos de pendientes que superan el 19% y el 21% respectivamente, un ritmo de acumulación que, de mantenerse, compromete seriamente la capacidad de respuesta del sistema en los próximos años.
UN SISTEMA EN ENTREDICHO
Gómez ha puesto especial énfasis en las jurisdicciones civil y social, que calificó como las de mayor impacto sobre el ciudadano medio. No son, ha explicado, conflictos abstractos ni disputas corporativas: son los problemas cotidianos con los que cualquier vecino de Baleares puede encontrarse. Un accidente de tráfico, un inquilino que no paga el alquiler, un seguro que se niega a cubrir una reparación. Situaciones que no solo generan perjuicio económico sino una angustia sostenida que se alarga, en muchos casos, durante años.
La comparación con las listas de espera sanitarias no es baladí. Cuando un paciente espera una operación, la sociedad lo ve como un fracaso del sistema. Cuando un ciudadano espera años para que un juez resuelva su problema, la normalización es casi total. El presidente del TSJIB pareció querer sacudir esa resignación colectiva con una cifra que obliga a mirar de frente la dimensión real del problema.
Los datos de la memoria judicial de 2025 llegan en un contexto en el que la implantación de los Tribunales de Instancia —la gran reforma estructural de la justicia española— acumula sus propias críticas en las islas. La fotografía que ofrece el TSJIB este miércoles no es catastrófica, pero tampoco invita al optimismo: más asuntos pendientes, jurisdicciones que retroceden en resoluciones y una deuda acumulada con los ciudadanos que nadie parece tener prisa por saldar.








