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Bares y restaurantes pagan el fracaso del Radar Covid

sábado 21 de noviembre de 2020, 00:00h

El Govern ha impuesto nuevas condiciones a bares y restaurantes para que puedan mantener su actividad en el transcurso de la pandemia. Si hasta ahora las limitaciones hacían referencia a aforos y horarios, a partir de las próximas semanas, bares, restaurantes y cafeterías de Baleares deberán guardar también un listado de todos sus clientes debidamente identificados, así como controlar la calidad del aire, con información en tiempo real del nivel de CO2.

El sector ha recibido la medida con muchas dudas y una gran resignación, dispuesto a aceptar toda aquella medida que excluya el cierre, aunque ello le suponga tener que asumir más gastos y merme la afluencia de unos clientes poco atraídos por tener que dejar sus datos personales ante el mero hecho de tomarse un café o un menú.

La intención del Govern es aumentar la capacidad -y rapidez- en el rastreo de contagios. Se pretende compensar así el fracaso de iniciativas como el Radar Covid a la vez que se facilita la tarea ingente de los rastreadores de Salut. Esta claro que toda iniciativa suma en esta labor necesaria, aunque resulta chocante que el foco se ponga ahora en un sector que ha demostrado un gran nivel de seguridad en esta crisis, con apenas un caso por cada cien locales, unas bajas laborales por Covid 19 que sólo representan el 5,3 por ciento del total, y sobre el que el propio Ministerio de Sanidad ha certificado que menos del 3,5 de los pacientes se han infectado en bares o restaurantes.

Habrá que esperar a los próximos días para conocer exactamente cómo se aplicarán estas medidas. De la misma manera que habrá que esperar unos meses para saber su efectividad y el grado de fiabilidad que se obtiene de unos datos que los restauradores no podrán -ni deben- comprobar.

Su única alegría es que pueden seguir abiertos, aunque sea con todo tipo de impedimentos y restricciones, y aunque estén sufriendo una terrorífica caída del negocio. El sector de la restauración en Mallorca registró el pasado octubre una caída de la facturación del 70 por ciento respecto al mismo mes de 2019, mientras que un 24 por ciento de restaurantes, bares y cafeterías de las islas ya están facturando un 80 por ciento menos que el año anterior.

Convertirlos en agentes activos del control de los contagios puede ser una buena idea, pero, en justa compensación de este esfuerzo, no habría que perder de vista sus demandas sobre la bajada del IVA, la flexibilización en los ERTE o las ayudas para los inquilinos y propietarios de sus establecimientos.


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