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Brexit, una prórroga que hay que aprovechar

lunes 14 de diciembre de 2020, 00:00h

Que Reino Unido y la Unión Europea hayan pactado in extremis continuar con las negociaciones para no aplicar un Brexit sin acuerdo el próximo 31 de diciembre es una buena noticia que aleja, de momento, lo que sin duda habría sido un caos con efectos inmediatos en el movimiento de personas y mercancías.

La Unión Europea y el Reino Unido continuarán negociando estos días su futura relación comercial tras el Brexit en la citada fecha. Así lo comunicaron conjuntamente este domingo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro británico, Boris Johnson, después de haber mantenido una conversación telefónica. Ambos se refirieron a los avances "logrados en las últimas horas" y optaron por encomendar a los equipos negociadores que continúen las conversaciones para ver -textualmente- "si se puede llegar a un acuerdo".

Los tres principales problemas con los que a estas alturas se enfrentan los negociadores -casi un año después de iniciadas las conversaciones- se centran en las cuotas pesqueras de la UE en aguas británicas, un equilibrio entre las partes en temas fiscales, ambientales, de subsidios y laborales, y en una serie de cuestiones relacionadas con la dirección y control del propio acuerdo.

Darse un margen para avanzar en la solución del problema sin necesidad de darlo por zanjado este domingo como se habían fijado ambas partes parece una decisión acertada. Ahora, ni Reino Unido ni Unión Europea son capaces de fijar ninguna nueva fecha límite para las negociaciones.

Hace unas semanas, y después de haber decidido unilateralmente incumplir lo ya acordado, Reino Unido volvió a la senda de la negociación y retiró sus exigencias sobre la frontera terrestre entre Irlanda -territorio de la UE- e Irlanda del Norte -territorio de UK-. La disposición del premier británico se ha vuelto más negociadora toda vez que la UE no se ha doblegado a sus pretensiones y cuando Donald Trump -el gran valedor internacional de Boris Johnson en esta causa- está prepareando su propia salida de la Casa Blanca, dejando la administración norteamericana en manos de un nuevo presidente que ya ha expresado su intención de mantener a la Unión Europea como interlocutor preferente.

La decisión de este domingo aleja, de momento, las previsibles colas de camiones en la frontera que se producirían con un Brexit sin acuerdo y los múltiples problemas para los ciudadanos tanto de la UE como del Reino Unido -incluidos los millones de turistas británicos que llegan a Baleares y que podrían ver mermadas sus economías en un escenario de mayor crisis-.

Pero el riesgo de imponer aranceles, cuotas y visados sigue sobre la mesa si se impone un Brexit duro que no beneficiará a nadie. El culebrón que nació hace casi cinco años tras perder David Cameron el referéndum convocado sobre la salida de la Unión Europea, sigue. Ahora, las partes implicadas deben aprovechar esta nueva prórroga para lograr que el Brexit sea lo menos malo posible; especialmente en el momento de crisis internacional y profunda incertidumbre que asola la economía mundial.


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