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Burocracia imposible

lunes 16 de noviembre de 2020, 00:00h

Lucha imposible contra un contestador automático, lentitud de los trámites, dificultades para conseguir una cita, falta de flexibilidad a la hora de modificar plazos, retrasos o equivocaciones en los pagos, cambios de criterio una vez iniciada una gestión... La crisis del coronavirus ha puesto también a prueba a la burocracia de las administraciones públicas, demostrando que el aparato para la gestión de todo tipo de expedientes o ayudas tampoco estaba preparado para la situación generada desde el pasado mes de marzo. El presidente del Colegio de Gestores Administrativos de Baleares, Miguel Ángel García Albertí, resumía este fin de semana la situación en una entrevista en mallorcadiario.com: "La pandemia ha venido a demostrar que la Administración no estaba preparada".

Tramitación de ERTEs, créditos ICO, ayudas a autónomos, ingreso mínimo vital, renovación de permisos... Cualquier trámite que se haya tenido que hacer en las diferentes administraciones públicas durante los últimos meses ha puesto en evidencia el escaso margen de maniobra y la limitación de recursos que sufrían los diferentes servicios. El caso ha sido notorio en organismos como la Seguridad Social, Hacienda o los servicios de empleo, pero el colapso ha afectado a todos, agravando en muchos casos las múltiples dificultades que ya sufrían los ciudadanos por la propia crisis.

Con los meses, las administraciones han recompuesto en parte los servicios; han aprendido y han mejorado. Pero hace falta aún mucho trabajo para que las circunstancias sobrevenidas por la crisis puedan ser resueltas de forma sencilla por parte de los servicios públicos.

La administración debería tener la agilidad suficiente para permitir modificar plazos si determinada tramitación no es todo lo diligente que debería por parte de la propia administración; o debería aplicar los mismos criterios desde el inicio de cualquier gestión; de la misma manera que el cuerpo de funcionarios debería contar con medios y formación para que su actividad en teletrabajo -circunstancia inédita hasta ahora para la mayoría- no altere el resultado de su labor. Especialmente porque la actual situación puede prolongarse bastante tiempo y muchos mecanismos y hábitos han llegado para quedarse.

Nadie estaba preparado para la crisis que ha llegado con la pandemia. Pero en el caso de las administraciones, el virus ha puesto en evidencia muchas limitaciones y faltas de criterio que han acabado penalizando a muchos ciudadanos. Unos ciudadanos -ya sean particulares o empresas- que deberían encontrar en las administraciones más ayuda y menos problemas. Especialmente en momentos como el actual.


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