Esta actividad, dirigida a alumnos de 4º de la ESO, 1º de Bachillerato y Formación Profesional, nace como respuesta a los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), que reflejan que el 48% de los conductores fallecidos en accidentes en 2024 dieron positivo en alcohol, drogas o psicofármacos.
En concreto, los agentes han utilizado unas gafas que simulan los efectos reales del alcohol y las drogas para concienciar sobre los peligros de la conducción bajo los efectos de sustancias, en un curso que también se dará en otros centros de la localidad.
La formación tiene una duración de hora y media, y se divide en un bloque teórico con videos y explicaciones técnicas y otro donde los estudiantes recorren un circuito mientras utilizan gafas que alteran la percepción del entorno, imitando los efectos del consumo de substancias.
Esta iniciativa tiene como objetivo concienciar, además de informar, y que, a través de este simulador, que los jóvenes "experimenten la pérdida de control en un entorno seguro para que jamás lleguen a vivirla en la carretera".
La experiencia pretende que los jóvenes comprueben cómo disminuyen sus capacidades reflejas, cómo se altera su visión y, en definitiva, la peligrosidad real de ponerse al mando de cualquier vehículo o elemento de movilidad personal sin estar en plenas facultades.







