No hace aún un año se creó una línea de bus, el 34, que pasa por el Camí dels Reis casi en toda su extensión y llegaba al Rafal. No es que fuera un éxito, pero es que aún no tenía un año de vida y todo exige su tiempo. Tal vez, como hay crisis, como que no hay dinero, lo mejor hubiera sido suprimir el servicio y ahorrarse ese dinero. Pero no. Nunca lo que toca, ni dejarla funcionar, ni quitarla. Ustedes verán: nuestro ayuntamiento ha decidido que, como está empezando a ser conocida, lo mejor es cambiarla, para que todo el mundo empiece nuevamente a acostumbrarse. Ya nos la cambiarán de nuevo, cuando ello vuelva o ocurrir. Ahora, el nuevo 34 en lugar de ir por el Camí dels Reis, va a Son Sardina y de allí se marcha hasta Sa Garriga. Es decir, un nuevo lío que no ayuda ni a la línea, ni a los pasajeros, ni, por supuesto, a la compañía. En fin: no se llega a este caos por que sí. Esto es el resultado de muchos años de que personas que no tienen ni idea de cómo funcionan los flujos internos de una ciudad vayan haciendo experimentos. Otra chapuza que se suma a una larga tradición.
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