Influencia emocional de su obra

Carlos Penas: "La música arropa mi pintura"

Carlos Penas trabajando en su taller
[responsivevoice_button voice="Spanish Female" ]

El artista Carlos Penas comparte su recorrido personal y profesional en un singular estudio en Palma. Relata su pasión por la música y el arte, su relación con sus padres, y cómo superó dificultades, destacando la influencia emocional de su obra.

Nos citamos en su estudio en la calle Ca´n Savellá de Palma y reconozco que me asombró el carácter acogedor y evocador al mismo tiempo.

Sobre la puerta de entrada una imagen del artista, como si entrásemos en un santuario y una frase emblemática; “Artesupercalifragilísticoespitoso”, en la primera sala un piano de media cola, una mini barra de bar y obras propias en las paredes, en la habitación contigua una batería. Me confesó que le encanta la música. Me lo recordó varias veces durante la entrevista.

Por cierto antes de empezar la entrevista, permíteme que hagamos un tour por este local. Sobre la cabeza nos colocaremos un casco de espeleólogo con una linterna incorporada y visitaremos distintas estancias. - La pared estaba tratada simulando humedad, algunas obras te sitúan en una antigua cueva, a un lado una bañera intervenida por el artista que te obliga a deducir entre el cuerpo femenino y el objeto que utiliza para representarlo. Aparcamos los cascos y subimos por una escalera hasta la primera planta, donde tiene su despacho y otro habitáculo que usa como zona de descanso.

Me fijé en qué continuamente entraban curiosos y le pregunté si siempre era asíHabitualmente sí. El local llama la atención. Se paran y hacen fotos a la vaquita que tengo en el alféizar de la ventana.

Nos tomamos unos cafés, zumo de naranja y pastas en el bar de enfrente y comenzamos la faena.

Puso música de fondo, escogió a la banda Creedence Clearwater Revival.

¿Cambiaría algo de la historia de su vida?

Aunque haya cosas que no volvería a repetir, no debería de cambiarlas.

Hijo de María Luisa, ama de casa y de José Luis, agente de seguros, tiene un hermano, José Luis, médico, dieciséis meses mayor que él, Carlos Javier Penas Rios, nace en Santander un 10 de septiembre de 1965.

Aquel año que comenzó en viernes fue declarado Año Internacional de la Cooperación, se creaban cuatro influyentes bandas de música, Pink Floyd, The Doors, Grateful Dead y Scorpions, se publicaba “Help! Rubber Soul” de The Beatles y se estrenaba la película con el mismo nombre, Sinatra cumplía su 50 aniversario, fallecían Nat King Cole, Winston Churchil, Stan Laurel, Malcolm X, en las salas de cine triunfaba “Doctor Zhivago”, se editaba “Gracias por el fuego” de Mario Benedetti, recibían pena de muerte 66 ex SS en el juicio por el campo de concentración de Auschwitz,el corredor Jim Clark ganaba las 500 Millas de Indianápolis y su segundo campeonato mundial de Fórmula 1, nacían Sarah Jessica Parker, Andreu Buenafuente, J.K. Rowling, Santiago Segura, Mikel Erentxun, Chica Ye Ye de Conchita Velasco y Borracho de Los Brincos eran las canciones más populares en España, pero la Beatlemanía arrasaba en todos los rincones. Ese año visitaron nuestro país y por primera y única vez dieron un concierto en Madrid y otro en Barcelona con llenazos historícos.

Permítame la confianza de adentrarme en sus recuerdos de infancia… ese niño que corre feliz.

Nací en Santander, pero no recuerdo nada de allí ya que mi primera memoria ya está en Galicia.

Eso que ves en imágenes mentales, son mis primeras vacaciones en Guitiriz. Justo al lado del hotel había un pequeño taller donde un hombre hacía zuecos de madera. Me pasaba más horas allí que en la piscina. Jugaba con mi hermano José Luis con quien siempre nos llevamos bien.

¿Qué vería en una fotografía de su etapa estudiantil?

Era bastante normalito, no había ninguna asignatura que me abdujese.

En 3º de BUP suspendí, era la primera vez que me ocurría, era bueno y malo, tenía capacidad pero era vago, no era como mi hermano, yo lo dejaba todo para el final, a esa edad 15 años cambié, no pensaba en el colegio, solo en imágenes, en pintar. Mi padre quería aplicarme unos duros correctivos para corregirme, pero yo era persistente y rebelde.

Entrada al taller de Carlos Penas

Mientras hablábamos sentados junto al piano, Carlos se levantó para pulsar un botón y hacer girar unas obras situadas sobre unas peanas, con forma de caja de madera.

Me miró y dijo;

Son las únicas esculturas en el mundo realizadas con lienzo y pintadas como si fueran un cuadro. ¡Tócalas!

El método cronológico de este cuestionario, me sitúa en el tiempo de su juventud ¿Qué descubrió en la adolescencia?

Me refugiaba en la poesía porque mi padre no entendía mi comportamiento, mi vestimenta, mi rollo, mi aspecto, como el de un joven inquieto en aquella época explosiva.

Fue cuando descubrí lo que la música iba a significar en mi vida. Cierto día el profesor de inglés dijo; hoy toca escuchar música. Nos puso el álbum azul de The Beatles para desarrollar un trabajo, y me quedé fascinado y conmocionado. Cuando salí de clase fui a comprarlo y a partir de ahí estudiaba traduciendo con mi hermano las canciones. He sido toda la vida un fanático de Beatles, fui al funeral de John Lennon.

La relación con su padre era tirante ¿Cómo lo superó?

Mi padre había sido militar, había vivido episodios de miseria y era severo, trataba todos los temas con suma disciplina. Nunca me entendió, él quería que fuese como mi hermano, un estudiante ideal, con un futuro perfecto. Recuerdo que contaba que cuando conoció a mi madre le dijo; “nunca pasarás hambre”. Y cuando pienso en la distancia, veo a un hombre que solo quería lo mejor para su familia.

Un día dejé una nota en la que escribí: “Me voy de casa”. Durante seis meses no me puse en contacto con ellos y cuando lo hice fue para decirles que había conocido a una chica alemana.

Nos casamos, nos vinimos a Mallorca, tuvimos dos hijos y viví una vida en exceso. Pasé unos años donde no era consciente del valor de la familia.

Hace unos quince años me divorcié en una situación límite llamé a mis padres. Vinieron a verme, me abrieron sus brazos y tanto uno como el otro, me animaron y ayudaron a recuperar el rumbo y mi estado de ánimo, sin reprocharme lo más mínimo. Simplemente insistían en que estaba a tiempo.

Carlos Penas en su taller

A pesar de ese don innato para ser artista, tuvo una carrera profesional…

Sí, pasé por muchos trabajos casi todos de representación, también de diseño de todo tipo, alguno en una empresa de moda, pero eran poco creativos y demasiado rutinarios. Una de las cosas que no hice y me hubiera gustado, era diseñar carátulas de discos.

¿Atesora alguna fotografía de su primer encuentro con la pintura?

Desde que tengo uso de razón recuerdo que dibujaba personajes de tebeos, Carpanta, Mortadelo y Filemón, también comics, pero mi padre me negaba aquella cualidad a pesar de que le gustaba.

Mi hermano José Luis que en la actualidad es médico jugaba a lo que jugaban los niños, yo todo el día dibujaba y pintaba.

¿Qué tipo de arte se aproxima a sus neuronas?

Mi padre coleccionaba todas las enciclopedias del mundo y entre ellas una de pintores, me quedé pasmado cuando vi “la habitación” de Van Gogh y sigue impresionándome.

Descartando el realismo que me aburre, casi todas las disciplinas plásticas me complacen. No es lo mismo contemplar que crear.

Carlos Penas baja junto a su piano

En voz alta, léame la lista de sus artistas predilectos.

Ya he nombrado a Van Gogh, pero hay artistas que salpican talento a todas horas, Lucien Freud, El Greco, Francis Bacon me fascina como consigue deformar y multiplicar el interés del espectador, El Bosco, Picasso, Velázquez, Goya, muchos estarían en esta lista.

Coge una tela nueva, la coloca sobre un soporte, prepara las pinturas… ¿Cómo describe los momentos cuando está solo en el estudio?

Tristeza, tengo sesenta años y mis padres no pueden ver que he conseguido cumplir mi sueño de vivir de la pintura. Placer, alegría, infinitas sensaciones al pulular por mi estudio, la música. Son tantas las emociones que experimento las diez o doce horas que paso a diario entre estas paredes. La pintura me presentó a mi soledad, esa que me permite la oportunidad de ser libre.

¿Qué etapa de la historia del arte le hace vibrar?

El impresionismo, el expresionismo, el dadaísmo, la libertad de crear.

Carlos Penas posa antes de entrar en su taller

Sé que es un tragón de lecturas ¿qué libro no falta en su estantería?

“Conversación en la Catedral” de Mario Vargas Llosa” y “San Manuel Bueno, Martir” de Unamuno.

Aprovecho y le pido que me aconseje algún libro de poesía

Cualquiera de Vicente Aleixandre o de Alexandra Pizarnik.

La música nos seguía acompañando, ahora sonaban temas de The Beatles. “She loves you”, The fool on the hill” …

Lo tengo fácil para conocer una de sus aficiones, pero además de la música ¿Le sacude algo más en su interior?

Sigo creyendo en las canciones de Bob Dylan, de Lou Reed, de Bob Marley, además de mis favoritos “Beatles”, ten en cuenta que la música me sirvió para entender mejor el oficio de pintar. La música envuelve mi pintura.

Me apasiona también el fútbol, soy del Depor y admiro a un jugador que para mí fue insuperable, Djalminha y además seguidor de la Fórmula 1.

¿Si le dan la oportunidad de pedir un deseo?

Morir por un día para poder hablar con mi madre.

Sé que estará viva mientras yo viva, cuando yo muera nadie se acordará de ella. Que enorme persona fue mi madre.

Leo tus poemas, amigo, y me veo caer por un terraplén infinito. Mi cuerpo entero cubierto de pintura hace las veces de rodillo y deja una estela abstracta sobre esa dura tela de asfalto. Me mezclo con tus figuras almáticas, esos espíritus que se sujetan en un abrazo indefinido que conversan sobre la versatilidad de su sexo, que se colocan en un sofoco arriba o abajo, o en todo caso en el este o el oeste. Esos seres que alcanzan a emular las formas de las almas.

Carlos penas saliendo de su taller

¿Qué ve si mira atrás?

Que fui un incomprendido. Mi padre nunca vino a ver una sola exposición mía y eso me dolió en lo más profundo. Luché, me hundí, pasé por Proyecto Hombre, luché, me levanté. Pinté, expuse, escribí, edité. Un día tuve que recurrir al abrazo de mis padres y, aun reflexiono sobre esa situación. Me abrieron su corazón y nunca lo olvidaré.

¿Alguna vez se ha emocionado ante una composición artística?

Con la genialidad del Greco en Zaragoza y con Sorolla por la belleza que describe con sus escenas lumínicas.

¿Qué cualidades aborrece del ser humano?

Lo imbéciles que podemos llegar a ser. Celosos, envidiosos, insolidarios. La parte inhumana nos vence.

Carlos Penas trabajando

¿Qué asuntos de la actualidad captan su interés?

Me agrada estar enterado de lo que ocurre con la política, pero continuamente me siento decepcionado.

¿Cómo es ahora su vida personal?

Maravillosa, por la convivencia con mis hijos, Maxim y Vincent, por mi pareja Merche que es una bendición y por tener un hermano formidable.

¿Qué situaciones se le han hecho cuesta arriba?

La muerte de mis padres, lo más difícil de superar.

taller de Carlos Penas

¿Cuándo da por acabado una obra?

Es un ejercicio de enamoramiento Cuando después de contemplarlo, le niego la mirada, y así repito varias veces, cuando siento que me emociona, le doy la carta de libertad.

A modo de telegrama ¿Sería capaz de definir su pintura?

Figura humana, sexualidad. La notabilidad de los ojos, decir lo que quieres con una sola pincelada, simbolismo, cuanto pinto es como si escribiese un poema.

¿Qué acontecimiento internacional le quedó tatuado en la piel?

El atentado contra las Torres Gemelas, también la pandemia. Una cosa y otra nos demostraron lo vulnerables que somos. Reflexioné sobre lo fácil que es atacar los puntos que creemos intocables. Me impactó como burlaron la seguridad en los aviones, con lo complicado que es pasar cualquier control de un aeropuerto.

Como liberarme ahora de aquel concierto de surrealismo lleno de incógnitas pegadizas al que me costó acceder y con su vidriosa poesía lo logré. Le escuché decir que a través de su pintura sabe que el espectador puede vislumbrar poemas alegóricos, descifrar jeroglíficos y es que en cada elemento aplica un mensaje por el que camina un funambulista sobre una fina cuerda, si salta a la derecha le espera una filosofía dividida, si salta a la izquierda se levanta en un mar de dudas.

¿Qué proyectos pululan por la atmósfera de su cerebro?

Pintar, escribir, disfrutar de mis hijos, mi pareja, mis amigos, la gente de mi barrio y no dejar de escuchar música.

¿Cómo se ve Carlos Penas desde detrás de sus ojos?

Veo a un tipo que vive a diario la ausencia y la presencia de sus padres, que no olvida aquel día en que me sentía en el fondo de un pozo y mi madre no me cogía el teléfono, entonces entendí lo equivocado que estaba. Cuando al fin les localicé vinieron a Mallorca para darme su apoyo. Un tipo que hace años que no pinta de noche porque la noche es tentadora y valoro las cosas de otra forma. Un tipo al que no le gusta conocer a sus ídolos. Fui a un concierto de Bruce Springsteen y sufrí una gran decepción con la versión de una mis canciones favoritas; “Jungleland” y lo peor es que no tocó “The river”. Imperdonable.

Al igual que el artista nota cuando es el momento de dar por finalizada una obra de arte, eso pasa cuando llegas al final de una entrevista, pero cuando recogía mis bártulos, vi que había olvidado una pregunta ¿Por qué sus cuadros nunca tienen la firma en el mismo sitio?

Porque mi firma es parte de la obra y la coloco como otro elemento más y a veces, como es el caso de esta colección de piezas que tienen que ver con posturas de sexo entre dos personas, firmo dos veces. Me place en este caso girar las obras y mostrar al espectador que las coloco en distintas posturas y perspectivas y la firma no desequilibra.

Sacó unos libros y me los dedicó, cosa que agradezco. Uno se titula “La regla crítica” al que denomina como un libro de artículos cíclicos fisiológicos, y un poemario, “Hoy te regalo el veneno del caramelo que me diste aquella noche de septiembre a las veintitrés horas”.

Y ahora amigo, voy a cerrar el estudio y voy a invitarte a comer en un restaurante cercano.

Mientras le esperaba, pensé en lo difícil que debe haber sido arrastrar durante años, esa deuda moral con sus padres. Bajo un exhausto sol de mediodía, me miró y me dio un abrazo. Nos marchamos paseando.

Carlos Penas y Xisco Barceló

 

Texto Xisco Barceló

Fotografías: Xisco y Carlos

 

Suscríbase aquí gratis a nuestro boletín diario. Síganos en X, Facebook, Instagram y TikTok.
Toda la actualidad de Mallorca en mallorcadiario.com.

2 respuestas

  1. Paso varias veces por su estudio y he sentido la curiosidad de conocerle y conocer su obra, porque está en el entorno del barrio de mi estudio y ahora me he dado cuenta de que andaba bien encaminado. Mi enhorabuena a Xisco por acercarnos algo de su vida y su arte y a Carlos Penas mi felicitación y mi admiración. Gracias

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *