En cuestión de horas se ha desatado el caos en los aeropuertos españoles y en Baleares lo sufrimos muy especialmente. Nuestras Islas se han convertido en el transcurso de la tarde de este viernes en una ratonera. Todos los afortunados que iban a poder descansar, ya temen por su puente-acueducto o lo dan directamente por perdido. En Madrid, como en cualquier ciudad de la Península, los pasajeros afectados pueden coger el coche o subirse al tren si mantienen su intención de viajar. Pero, aquí, ¡no! Aquí ¡no hay salida! Privaticen o no Son Sant Joan y los demás aeropuertos, tengamos gestión autonómica o de AENA, la realidad no cambiará en ningún caso. Estas instalaciones son y serán siempre nuestra conexión con el exterior, tanto en Mallorca, como en Ibiza, como en Menorca. Así, cortadas estas comunicaciones quedamos totalmente aislados. Tampoco pueden venir los turistas de los que dependemos. Los controladores son los que han provocado la situación, después de amenazar hace días con huelgas de celo y tras el amago de paro general en verano. El ministro Blanco ha querido asestarles un golpe, vía decreto, en La Moncloa y la respuesta la padecemos todos. Quien creía tener la sartén por el mango se ha quemado. Está claro que los que cobran más que el presidente Zapatero y cualquier miembro de su Gabinete tienen juntos más poder que el que otorga una cartera del Gobierno de España. Chantajistas, secuestradores o trabajadores que reivindican lo que les corresponde –y se han ganado por oposición–, lo cierto es que parecen más chulos que el gallego Pepiño / don José, que pierde por ko el primer round. Mientras, el resto asistimos como espectadores a este pulso, que en otras ocasiones han librado también los pilotos del SEPLA, que también están preparados para plantear sus propias exigencias. Los ciudadanos contemplamos como con un golpe los controladores han puesto en jaque al Ejecutivo, por si no tenía suficientes problemas con los rumores constantes de intervención de la economía del país, el galopante paro y millares de personas que no saben de qué vivirán cuando se les acabe la prestación que el socialista ZP les quitará. ¿Y así quien va a querer comprar AENA? Pues como no sean los controladores…





