LAS MASCOTAS SUFREN DE ESTRÉS POSTVACACIONAL

Como afecta el fin de vacaciones a nuestra mascota

El final de las vacaciones y el retorno a nuestro hogar siempre es estresante para todos, incluso para el perro. Los mayores volvemos al trabajo, los niños a la escuela y el perro a su rutina diaria de vivir en cuatro paredes y quedarse sólo varias horas hasta el momento del paseo. La vuelta a casa puede originar problemas de conducta en nuestra mascota que son muy fáciles de prevenir.

En vacaciones, durante varias semanas, el perro goza de nuestra compañía prácticamente en todo momento. Los paseos son más largos, jugamos más con él y no hace falta sacarlo atado continuamente. Generalmente puede hacer sus necesidades a cualquier hora, escarbar en la tierra, agarrar palitos, comer hierba, correr e incluso revolcarse en el campo. En suma, toda una serie de conductas que nuestra mascota efectuaba cuando era un cachorro y que siempre intentamos evitar cuando vivimos en nuestro hogar, pero que no nos importa que las haga en vacaciones e incluso nos hacen gracia.

La vuelta a la rutina ocasiona la prohibición total de muchas de estas actividades y, como el perro no puede entender el porqué, a veces continúa haciéndolas. A este proceso se le llama “extinción de la conducta aprendida” que significa el retorno a prácticas que habían sido anteriormente corregidas mediante el aprendizaje.

Algunas de las conductas problemáticas que pueden aparecer son la perdida de los hábitos de higiene, el robo de objetos, la actividad exagerada, escarbar en alfombras o lugares donde antes no lo hacía y, sobre todo, uno de los problemas más habituales: la ansiedad por separación.

La ansiedad por separación en el perro es uno de los problemas más graves de comportamiento que pueden resultar tras unas vacaciones. Es un trastorno de conducta que puede ocurrirle a cualquier perro, sea de la raza que sea, aunque suelen ser más propensos los animales mayores y sobre todo los que demuestran un exagerado apego a sus dueños.

Durante las vacaciones, nuestro perro pasa varios días en nuestra compañía, interactuando constantemente mediante juegos, paseos y otras actividades. De repente, la vuelta a la rutina diaria -cuando nuestras obligaciones laborales o en el caso de los niños, el comienzo del curso escolar- provoca que el perro se quede solo en casa durante largas horas. Esto puede causar en nuestra mascota una sensación de abandono que deriva en estrés y depresión. Los síntomas más habituales de este trastorno son: vocalización excesiva (ladridos, gemidos), destrucción del hogar (coger y masticar objetos), orinarse y defecar dentro de casa, rascado de puertas y paredes e incluso dermatitis por lamido excesivo de las patas. Todos estos síntomas son el resultado del estrés producido por la excitación que produce al perro el creerse abandonado.

JR BATALLÉ EDUCACIÓN CANINA

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