El sector agrario de Baleares volverá a movilizarse el próximo jueves 29 de enero en Ariany para reclamar soluciones urgentes ante la incertidumbre sobre el futuro de la Política Agraria Común (PAC), el impacto del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y la grave crisis de rentabilidad que atraviesan agricultores y ganaderos del archipiélago.
La concentración ha sido convocada por UPA-AIA Illes Balears, ASAJA-Baleares y las Cooperatives Agroalimentàries de les Illes Balears, que buscan visibilizar el malestar del campo mallorquín y exigir cambios profundos en las políticas agrarias europeas y estatales. A la protesta está prevista la asistencia de unos 100 profesionales del sector, que acudirán con tractores y maquinaria agrícola, y durante el acto se leerá un manifiesto con las principales reivindicaciones.
Las organizaciones agrarias denuncian que la futura PAC post-2027 apunta a un escenario con menos presupuesto, mayor complejidad normativa y más desigualdades entre agricultores europeos. Según el sector, el planteamiento actual rompe la unidad de mercado al permitir que cada Estado diseñe su propia aplicación de la PAC, lo que genera competencia desleal y pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones. Además, alertan del peligro de que la PAC quede diluida en los presupuestos generales y reclaman un presupuesto propio, suficiente y estable, así como una simplificación administrativa real y el reconocimiento efectivo de la insularidad, con compensaciones por los sobrecostes que soporta Baleares.
Otro de los ejes centrales de la movilización es el rechazo al acuerdo UE-Mercosur en su formulación actual. El sector agrario balear advierte de que este pacto permite la entrada de productos agroalimentarios procedentes de terceros países con estándares sanitarios, ambientales, laborales y de bienestar animal inferiores a los exigidos en la Unión Europea, con controles fronterizos que consideran insuficientes. Esta situación, sostienen, amenaza sectores estratégicos, la seguridad alimentaria y la supervivencia de las explotaciones locales.
A todo ello se suma el aumento constante de los costes de producción, la creciente burocracia y el cierre de industrias agroalimentarias, factores que están asfixiando al sector primario balear. Las organizaciones reclaman incentivos a la producción local, reducción de la carga fiscal sobre los insumos agrarios y un apoyo decidido a la industria agroalimentaria, además del reconocimiento de las externalidades positivas del producto local, como su menor huella de carbono.







