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Un millón de contagios en España y el riesgo de un toque de queda

martes 20 de octubre de 2020, 00:00h

España sumaba este lunes 37.889 contagios por coronavirus y alcanzaba los 974.449 infectados, de los cuales 33.992 han fallecido. La cifra de contagios se aproxima al umbral psicológico del millón de casos desde el inicio de la pandemia, con lo que nuestro país se dispone a entrar en un grupo en el que ya están Estados Unidos, India, Brasil o Rusia, países, todos ellos, mucho más poblados que el nuestro y que se hallan fuera del ámbito europeo, donde tristemente España bate récords.

Los contagios por coronavirus siguen extendiéndose en España, a pesar de las restricciones impuestas en la práctica totalidad de las comunidades autónomas. Los datos revelan que estas restricciones -tajantes en el caso del ocio nocturno y muy severas para la hostelería- no están siendo efectivas para frenar la expansión del virus. El fenómeno no es exclusivo de España, ya que en los países de nuestro entorno también se está produciendo un avance de la pandemia, pero sí es preocupante el ritmo de contagios y las pocas expectativas de que la situación pueda cambiar en breve.

Al contrario, cada vez son más los ejemplos de incivismo de aquellos que se saltan las normas impuestas: principalmente, aglomeraciones en espacios públicos para practicar botellón, fiestas en domicilios y recintos privados sin medidas de control o reuniones familiares sin respetar el número mínimo de asistentes autorizado. Las cero opciones de ocio nocturno -a pesar de que el sector tramitó hace meses un plan de contención con el Ministerio de Industria- y la suspensión de todo tipo de festejos populares no ayudan a contener las reuniones de quienes buscan diversión y lo hacen sin respetar unas mínimas normas de prevención, a menudo sin mascarillas y prácticamente siempre sin mantener distancias de seguridad.

Fracasadas las constantes llamadas a un comportamiento social más responsable, son las ocasiones antes descritas donde se hace necesaria una mayor acción de control y sanción, además de destinar más medios al rastreo de contactos, un recurso que aún sigue estando por debajo de los niveles aplicados por los países de nuestro entorno.

La alternativa a todo ello es una escalada sin fin en la adopción de restricciones. Sólo parece descartado un nuevo confinamiento general, pero opciones más restrictivas que las actuales no son descartables; ni siquiera un toque de queda como el impuesto en las zonas más afectadas de Francia a partir de las nueve de la noche. O lo que es lo mismo, la puntilla a nuestra economía y el fracaso de toda la sociedad.


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