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La cuestionable credibilidad de los datos de Sanidad

jueves 04 de junio de 2020, 00:00h

El Ministerio de Sanidad sigue alimentando la incertidumbre en torno al sistema para contabilizar los fallecidos por coronavirus. Durante varias jornadas, el departamento que dirige Salvador Illa no sumó ninguna víctima mortal a la estadística de la pandemia en España, a pesar de que -en las mismas jornadas- las comunidades sí reportaban decesos por la misma causa. Así, si Madrid reportaba 9 muertos, otros tantos Cataluña, o 2 Baleares -como ocurrió el pasado lunes-, el recuento anunciado por el doctor Simón el mismo día señalaba cero fallecidos por esta causa.

Sanidad argumenta ajustes en las fechas de las comunicaciones de datos que hacen las propias comunidades autónomas. Pero el resultado, a ojos de los ciudadanos, es que se trata de dos realidades diferentes, alimentando la duda sobre la falta de credibilidad de los datos oficiales o, lo que es peor, que se pretende esconder algo.

Las cifras del Ministerio -que actualmente contabiliza algo más de 27.000 fallecidos- han sido puestas en jaque por varios informes que revelan un incremento mayor del número de fallecimientos desde el inicio de la pandemia en España; informes que aflorarían en torno a 44.000 decesos más en estos primeros meses del 2020 que los registrados años anteriores. Así consta en el documento elaborado por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) en España -que utiliza la información de los registros civiles informatizados del Ministerio de Justicia- y en el informe de la Asociación de Profesionales de Servicios Funerarios (Aesprof).

Las cifras de ambos informes (43.014 en el primero y 43.985 el segundo) vienen a coincidir con la que el propio Instituto Nacional de Estadística -un organismo nada dudoso, que depende del Ministerio de Economía- hacía publico este miércoles. El INE señala que el número estimado de defunciones en España durante las 21 primeras semanas de 2020, ascendió a 225.930 personas, lo que supone 43.945 fallecidos más que los registrados en el mismo periodo del año anterior

El INE puntualiza que estos datos reflejan la mortalidad sin distinguir las causas, por lo que no puede medir de forma exacta el impacto de la pandemia COVID-19, pero sí hace hincapié en el "considerable aumento en el número de defunciones" en España en las semanas de mayor impacto de la enfermedad. La única diferencia de este año respecto a los anteriores se llama coronavirus.

No existe un interés especial en engordar la estadística, de la misma manera que no debe existir en todo lo contrario. Las cifras oficiales deben arrojar certezas en vez de alimentar dudas. No es bueno que se expanda la idea de que la realidad oficial del coronavirus en España es la punta del iceberg de una tragedia mayor. Es muy posible que las cifras reales -a falta de test y comprobaciones sanitarias suficientes- jamás lleguen a conocerse, pero el Gobierno debe frenar el desconcierto que ha sembrado desde que varió el sistema de recuento a mediados de mayo. Los datos oficiales no pueden ser combustible para la propagación de falsas noticias ni para aumentar la incertidumbre de los ciudadanos en medio de la mayor crisis sanitaria de los últimos tiempos.


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