La madre lo había aguantado durante demasiado tiempo. Los gritos, los insultos, los golpes. Y aquella vez en que su propia hija la dejó encerrada en casa, sin posibilidad de pedir ayuda. Fue en una vivienda del barrio palmesano de Son Gotleu donde se repetían, una y otra vez, estos episodios de violencia doméstica. Hasta que la víctima decidió denunciar.
A principios de mayo, los agentes de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional en Palma tuvieron conocimiento de los hechos. La investigación no tardó en confirmar lo denunciado. La hija sometía a su madre a un patrón de agresiones físicas y psicológicas reiterado.
DISPOSITIVO DE DETENCIÓN
El pasado miércoles 20 de mayo, los agentes de la UFAM establecieron un dispositivo de localización y detención de la presunta autora. Sabían que se encontraba en el interior del domicilio familiar. Se personaron en la vivienda con la intención de proceder a su arresto.
Pero la joven, al percatarse de la presencia policial, no se entregó. Corrió hacia la cocina y se dirigió directamente a la ventana.
A 35 METROS DEL VACÍO
Lo que ocurrió a continuación estuvo a punto de acabar en tragedia. La presunta agresora intentó escapar por la ventana de la cocina, sin tener en cuenta —o sin importarle— que había un desnivel de unos 35 metros hasta el suelo.
Los agentes reaccionaron con rapidez. Lograron interceptarla cuando ya tenía medio cuerpo fuera de la ventana y con la clara intención de saltar. La sujetaron y la pusieron a salvo.
Tras asegurar a la joven, los policías solicitaron la presencia de una dotación sanitaria. Los servicios médicos que acudieron al domicilio decidieron su traslado a un centro hospitalario de Palma, donde quedó ingresada. Posteriormente fue trasladada a dependencias policiales y quedó detenida como presunta autora de un delito de malos tratos en el ámbito familiar.







