Economía | comparado con los niveles de 2010

El mantenimiento de la prima de riesgo disparada supondría un sobrecoste para el Estado de 800 millones

El aumento de la prima de riesgo tiene un impacto directo sobre los costes de financiación. En definitiva, determina el sobrecoste que va a tener que afrontar el Tesoro Público por las nuevas emisiones de deuda que debe realizar y que, por lo tanto, no podrá destinar a otras partidas que se contemplen en los próximos Presupuestos Generales del Estado. El organismo debe colocar 43.111 millones de euros en lo que queda del año, lo que equivale a 7.185 millones al mes, según publica expansion. Con los niveles que alcanzó el lunes el riesgo país (a plazos de entre 3 y 30 años), deberá pagar unos 807 millones más en intereses sólo el primer año respecto a lo que le hubiera costado captar ese dinero en 2010. Y eso que el año pasado ya había estallado la crisis de la deuda soberana y se produjeron los rescates de Grecia y Portugal. La entrada en el euro posibilitó a España llegar a financiarse a niveles de los llamados países core de la eurozona, como Alemania. De hecho, la prima de riesgo se mantuvo en niveles cercanos a cero hasta el estallido de la crisis subprime en el verano de 2007 y, principalmente, hasta la quiebra de Lehman Brothers, en septiembre de 2008. Sin embargo, la rentabilidad del bono español a diez años llegó a alcanzar el lunes el 6%, su nivel más elevado desde finales de 1997. Pero ahora los tipos de interés se encuentran en el 1,5% y, en aquel entonces, el precio del dinero en España se situaba en el 5%. Este repunte de la prima de riesgo no sólo tendría un impacto demoledor sobre las arcas públicas, en el caso de que se mantuviera en estos niveles. También el sector privado lo sufre. Por un lado, porque la deuda pública suele marcar un suelo de rentabilidad, a partir del que un banco o una empresa deberá ofrecer un margen para que los inversores le compren la deuda. En casos concretos, como Telefónica o Iberdrola, no se ha dado esta correlación y han podido financiarse en el primer trimestre del año incluso a rentabilidades inferiores al propio Estado, aunque a costes superiores a los niveles precrisis. La banca, sin embargo, está pagando los diferenciales de rentabilidad más elevados de la historia. Y eso, los que pueden salir al mercado, porque la mayor parte del sector tiene actualmente las puertas cerradas, ya que los inversores recelan de comprarles la deuda. Hay entidades en proceso de reestructuración, como CAM, Catalunya Caixa o Novacaixagalicia, que antes de la crisis apelaban de forma constante a los mercados mayoristas de financiación, que no han conseguido emitir deuda desde hace más de un año.

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