Hoy, jueves, España necesita colocar en los mercados unos tres mil millones de euros, una cantidad relativamente pequeña, si tenemos en cuenta el nivel de la deuda del Estado. Sólo en 2011, principalmente en el entorno del mes de abril, vencen créditos por 200 mil millones de euros que tendrán que ser renegociados. Portugal, por su parte, colocó ayer, como se esperaba, 1.250 millones de euros. Tal como se preveía, la deuda fue asumida mayoritariamente por la banca local, lo cual conduce a algunos expertos a asegurar que la situación del país sigue siendo muy peligrosa y que esto equivale a una huida hacia adelante. El 80 por ciento de la deuda de Portugal está en manos extranjeras, sin embargo, desde que su situación se ha vuelto insostenible, sólo la banca local compra la deuda pública, dado que los agentes internacionales se niegan. Esto, señalan los expertos, indica que el país vecino es reacio a reconocer su situación y que, por lo tanto, tardará un tiempo en resolver su problema. El primer acreedor individual del estado portugués es la Caixa Geral, pero el segundo es el Banco de Santander, español, que es acreedor de unos 4 mil millones de euros. La situación de Portugal, según los expertos, supondrá la necesidad de aportar unos 50 mil millones de euros, una cifra inferior a los 110 mil millones de Grecia y a los 85 mil millones de Irlanda. Una encuesta que llevó a cabo Reuters entre economistas europeos de prestigio el lunes de esta semana indicaba que el 80 por ciento considera que Portugal es un caso perdido (ayer, después de la colocación de la emisión de deuda seguían, en general, pensando lo mismo) y que sólo es cuestión de tiempo que vaya a caer. Sin embargo, preguntados también por España, sólo el 7 por ciento declaró que nuestro país vaya a tener problemas similares. La jefa de economistas de Barclays indicó que “si los tipos no superan el 7 por ciento”, España no tendrá problemas para superar este momento delicado. Por otro lado, este martes el euro recibió un jarro de agua fría por parte de Otmar Issing, que fue economista jefe del Banco Central Europeo. Issing es conocido como un firme defensor de la moneda única y como una autoridad reconocida. Issin escribió un artículo esta semana que dice que “la disfunción entre políticas fiscales -que se deciden a nivel estatal- y la monetaria, que es europea, se ha debilitado el funcionamiento de la unión monetaria europea e, incluso, se ha puesto en riesgo su propia supervivencia”. El artículo ha sido presentado al Forum de las instituciones financieras y autoridades monetarias que se celebra en Londres y es una versión adaptada de una publicación hecha en noviembre en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, un prestigioso periódico alemán. Issing añade que “estoy muy preocupado porque los políticos puede que estén fracasando en convertir esta situación en una oportunidad para reconstruir el marco” general de la unión monetaria. Issing ahora preside el Centro para Estudios Financieros de Frankfurt y asesora al gobierno alemán en este tipo de asuntos. La prensa europea especializada publica los comentarios de Issing con cierta sorpresa, al tratarse de un economista habitualmente comprometido con la causa del euro y de su desarrollo y potenciación.





