Ni llamas más allá de Orión, ni Puerta de Tannhäuser ni lágrimas en la lluvia. El Blade Runner que triunfa es el de las copas a 300 pesetas y cervezas a 75, como antes. Frigopies a 25 y darse el lote durante horas para terminar sin consumar, como antes. Vamos, algo increíble que dejaría a Harrison Ford boquiabierto de verdad.






