El núcleo de nuestra galaxia, hoy un lugar tranquilo, registró un brote furioso de actividad hace sólo seis millones de años, en el tiempo en que los primeros ancestros humanos empezaron a caminar. La evidencia de esta etapa activa ha llegado a partir de una búsqueda de la masa perdida en la galaxia. Las mediciones muestran Que la Vía Láctea pesa alrededor de 1 o 2 billones de veces más que nuestro Sol, y que las cinco sextas partes se presentan en forma de materia oscura invisible y misteriosa.
La restante sexta parte del peso de nuestra galaxia, o 150.000-300.000 millones de masas solares, es la materia normal. Sin embargo, si se cuentan todas las estrellas, gas y polvo que podemos ver, sólo se encuentran 65.000 millones de masas solares. El resto de la materia normal -una mezcla hecha de neutrones, protones y electrones- parece faltar.
"Jugamos un juego cósmico del visto y no visto. Y nos preguntamos, ¿dónde podría estar ocultándose la masa perdida?" dice el autor principal Fabrizio Nicastro, un investigador asociado en el Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica (CfA) y astrofísico del Instituto Nacional Italiano de Astrofísica (INAF).







