La 'Rafael' tiene 12,90 metros de eslora, 4,40 metros de manga y 1,33 metro' de puntal, y está construida con madera de encina y olivo en las cuadernas y forrada con pino.
Dispone de capacidad para transportar a 25 personas.La firma de la compra se ha realizado esta semana en un acto en el que han participado el presidente del Consell, Llorenç Galmés, y el actual propietario, Jan Santolaria Curel, hijo del anterior dueño, Joan Santolaria Sarabia, quien durante tres décadas impulsó la conservación y difusión de esta embarcación tradicional, ha informado la institución.
Galmés ha destacado que la adquisición supone la recuperación de “una joya náutica” que regresa a Mallorca y que representa “una parte esencial de la historia, la cultura y el legado marítimo de la isla”, al tiempo que refuerza el patrimonio público disponible para su conservación y divulgación.
SERÁ SOMETIDA A UN PROCESO DE "RESTAURACIÓN INTEGRAL"
Por su parte, el conseller de Medio Ambiente, Pedro Bestard, ha explicado que, una vez completada la compra, se iniciará un proceso de restauración integral en un taller especializado de mestres d’aixa, con el objetivo de garantizar la preservación de la embarcación mediante técnicas tradicionales.
El plan de restauración incluirá una revisión completa de la estructura y la sustitución de los elementos deteriorados, respetando los materiales y sistemas constructivos originales.
Durante este proceso, el Consell prevé abrir el taller a visitas, especialmente dirigidas a centros educativos, para acercar el patrimonio marítimo a la ciudadanía y fomentar el conocimiento de la navegación tradicional.
La barca 'Rafael' fue declarada BIC el pasado 14 de mayo, lo que le otorga el máximo nivel de protección previsto en la normativa balear de patrimonio histórico y garantiza su conservación como pieza singular de alto valor cultural, histórico y etnográfico.
UNA DE LAS ÚLTIMAS BARCAS DE BOU DE PRIMERA GENERACIÓN
Construida en los astilleros Llompart de Palma en 1915, la embarcación es una de las últimas barcas de bou de primera generación que se conservan.
Este tipo de barcos se utilizaba tradicionalmente para la pesca a vela, aprovechando exclusivamente la fuerza del viento como medio de propulsión.
Durante años, la embarcación permaneció en Palamós (Girona), donde se convirtió en un referente de la navegación tradicional gracias a las salidas divulgativas organizadas por su propietario.
Tras el fallecimiento de Joan Santolaria en noviembre de 2024, su hijo culminó el proceso de venta cumpliendo el deseo familiar de que la barca regresara a Mallorca.








