Cualquier reunión en la que puedan participar uno o varios cónsules y consulesas —sic— tiene siempre a priori un interés añadido. O como mínimo suele ser así en las novelas de John Le Carré o de Graham Greene. Y no digamos ya en películas míticas como Casablanca o 55 días en Pekín, o en los filmes de James Bond basados en las obras literarias de Ian Fleming.
Con esos ilustres antecedentes de ficción como punto de partida, los periodistas que este viernes acudimos al encuentro convocado por la FEHM con el Cuerpo Consular en Baleares lo hicimos con nuestra mejor disposición de ánimo, aun intuyendo que, en principio, no habría en esa reunión ni intrigas políticas, ni espionaje, ni agentes dobles, ni perversas mujeres fatales.
A partir de las nueve y media de la mañana fueron llegando poco a poco al Aubamar Convention Center del Hotel Aubamar los distintos invitados a este evento, cuyo inicio estaba previsto a las diez en punto, hora española, lo que quería decir que seguramente habría unos minutos de cortesía añadidos en caso de que alguien llegara tal vez a la sala con un poco de retraso. Como así fue finalmente.
La extrema elegancia en las formas y en el vestir fueron dos de las principales señas de identidad de este foro desde el primer instante, aunque los cronistas más cinéfilos echamos quizás de menos la presencia indumentaria más o menos vintage de trajes de lino, saris de seda, guayaberas, salacots o sombreros de paja.
UN HITO
Antes del inicio de la sesión, que fue a puerta cerrada para los medios, todo había empezado ya de la mejor manera posible; por una parte, porque el decano del Cuerpo Consular en las Islas y cónsul de Francia, Michel Magnier, nos desveló a los reporteros allí congregados que ayer por la noche había sido abuelo. Y, por otra parte, porque el propio Magnier calificó como «hito» la mencionada jornada y definió a la FEHM como la «locomotora de la economía balear».
En ese contexto, Magnier habló a continuación del interés de ambas partes en «estrechar lazos» a todos los niveles, para contribuir a la satisfacción de los turistas que nos visitan y a la «integración» de las decenas de miles de personas extranjeras que residen y trabajan en el conjunto del Archipiélago.
Esa integración hará posible, según Magnier, seguir teniendo «una sociedad rica en su diversidad» y, a la vez, lo «más homogénea posible» y carente de «discriminación». En el mismo sentido se pronunció también el presidente de la FEHM, Javier Vich, al hablar con los periodistas presentes en la sala, que, como suele ser habitual en nuestra profesión, empezamos a hacer todo tipo de preguntas sobre otras cuestiones que poco o nada tenían que ver con el propósito específico de este evento.
Así, pedimos por ejemplo a Magnier y a Vich su opinión acerca del proceso de regularización de los extranjeros no comunitarios en nuestro país, que se ha iniciado esta misma semana. Con suma diplomacia, y valga la redundancia, ambos declinaron valorar el inicio de ese proceso, si bien expresaron su deseo de que se lleve a cabo de la manera más eficaz posible.
LOS DATOS
El encuentro de este viernes reunió a los representantes de 29 delegaciones consulares con presencia en Baleares y a los directivos de las 23 asociaciones hoteleras integradas en la FEHM. Todos ellos se hicieron una foto de grupo justo antes del inicio de la jornada, en una imagen que parecía tomada casi en Cinemascope o en Panavisión para que pudieran salir en ella todos los protagonistas.
En el formato cinematográfico creado por la 20th Century Fox en los años cincuenta se rodaron, curiosamente, la mayor parte de las películas sobre cónsules filmadas en Hollywood en su época dorada, según nos podría confirmar la agente consular de Estados Unidos en Baleares, Kimberly Marshall, aunque su especialidad sea sobre todo la literatura, pues es licenciada en Inglés y Español por la Universidad de Missouri y posee un máster en Lengua y Literatura Española por la Universidad de Washington.
Marshall fue, precisamente, una de las personas que intervino esta mañana desde la tribuna, en su caso como presidenta de la Comisión de Seguridad, que es una de las siete comisiones concretas que existen desde hace tiempo en las Islas para estructurar la acción consular.
El acto también contó con la presencia de Iraïs Seguí, miembro del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (GIPEC) del Colegio Oficial de Psicología de Baleares. A lo largo de su intervención, Seguí destacó la importancia de activar recursos especializados en situaciones traumáticas, incorporando la atención psicológica inmediata, la gestión post-incidente y el acompañamiento emocional, subrayando que la gestión de personas en entornos turísticos debe integrar tanto la dimensión operativa como la proximidad afectiva.
CUESTIONES CLAVE
Tras su alocución, se inició en la sala un fructífero diálogo entre hoteleros y cónsules, que fue moderado por la vicepresidenta ejecutiva de la FEHM, María José Aguiló, quien a partir de situaciones reales que le habían trasladado las asociaciones y las cadenas hoteleras, abordó cuestiones clave como la pérdida de documentación, las emergencias médicas, las situaciones de vulnerabilidad, la gestión de trabajadores internacionales y la verificación documental.
Una vez acabadas ya todas las intervenciones, llegó la hora del networking, en el que los distintos asistentes coincidieron en señalar que esta primera edición había sido un auténtico éxito. De hecho, la previsión de los organizadores es que este evento tenga continuidad y que se celebre una edición cada año. Al mismo tiempo, habrá una comisión de seguimiento que evaluará los resultados obtenidos al final de cada temporada turística.
El foro concluyó al mediodía con el mismo tono sereno y distendido con el que se había iniciado, lo que validaría la célebre afirmación del psiquiatra y escritor español Enrique Rojas cuando dijo que «diplomacia es mano izquierda, habilidad en el trato, artesanía de las relaciones humanas, savoir faire, cortesía, tacto, saber callar a tiempo y conocer cuándo se debe hablar».
En ese sentido —y también por lo visto y escuchado esta mañana—, seguramente todos deberíamos de ser un poco más diplomáticos en la vida en general o por estos mediterráneos lares, aunque profesionalmente no seamos cónsules, cónsules honorarios, vicecónsules o agentes consulares.





