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El dinero no es riqueza

sábado 08 de agosto de 2020, 08:11h

Para muchos, el dinero es la raíz de todos los males. Este artilugio se inventó para mejorar la antigua economía del trueque o la de los favores: te podo el jardín a cambio de un corte de pelo. Ambas tenían grandes limitaciones. Entre otras, la de ¿cuántas unidades debo pedir de algo si quiero lo que mi vecino me ofrece? La cosa se complica si tengo que conocer los precios relativos de todo lo que necesito: un corte de pelo, un seguro médico, una hamburguesa, estudiar una carrera o un televisor. Si me dedico a vender zapatos, ¿cuántos pares tengo que darle al peluquero, aseguradora, restaurante de comida rápida, universidad o la tienda de electrodomésticos para estar cabales tras recibir todo lo que necesito? ¿Debería dar un zapato y pico?

El dinero es cualquier cosa que la gente esté dispuesta a utilizar para representar el valor de las cosas con el propósito de intercambiar bienes y servicios. No solo son monedas y billetes. De hecho, los billetes y las monedas representan, cada vez más, un pequeño porcentaje del dinero que circula.

Tras el virus, hemos comprobado que el dinero sin circular no sirve de nada. También que los billetes y monedas están en extinción, dando paso al electrónico. Hoy en día, la mayoritaria forma de dinero son bits. En breve será dinero sobre la blockchain, ya sea creada por los bancos centrales (centralizadas) o la que perviva de las que ya existen (descentralizadas). Lo interesante de las segundas es que no dependen de un ente público sino de las matemáticas. Y estas nunca se equivocan ni cometen irregularidades o tienen tentaciones deshonestas.

Por cierto, el dinero es deuda. Por cada euro que usted tiene en el bolsillo, alguien se endeudó en su día. Un país con el banco emisor o una persona cuando pidió un crédito. De lo anterior, se deriva otra curiosidad, en el mundo hay más deuda que dinero. O lo que es lo mismo: nunca se podrán devolver las deudas. Eso pasa porque toda deuda lleva aparejado un coste, es decir, un interés. Si le prestan 100, tendrá que pagar 105.

El dinero se ha creado en épocas diferentes y en países sin relación a lo largo de la historia. Mucho antes que la acuñación del dinero existieron otros utensilios que hacían sus labores: sal, conchas, grano. Hace 4.000 años se empleaban cauris (un tipo de caracol de mar con el que nos hacemos collares) en toda África y el parte de Asia. Los cauris han sido dinero hasta finales del siglo XIX. De ahí viene su nombre latín: Monetaria moneta.

Pues bien, los dólares, euros o cauris no tienen valor intrínseco. Su composición química sirve para poco. No así ocurre con el oro o la plata, metales que, además de dinero, sirven para la construcción de aparatos electrónicos. El dinero no tiene valor material, tiene un valor psicológico.

Hasta 1971, los dólares tenían valor intrínseco puesto que estaban respaldados por oro. A partir de ese momento, por decreto del presidente Nixon, dejaron de tenerlo. Pasaron de ser dinero a ser divisa (sin valor intrínseco). Precisamente por no tener más valor que el que otorga la confianza, algún día dejará de ser la moneda de referencia. Ha pasado así con las miles de monedas fiat (sin valor intrínseco y basadas solo en la confianza) que han existido en la historia.

Aceptamos papeles pintados en forma de billetes porque tenemos eso precisamente, la confianza de que esos papeles nos servirán para adquirir lo que necesitamos en nuestra ciudad o en otra. Gracias a esa confianza, personas que no se conocen pueden embarcarse en un proyecto común. El dinero es, como dice Yuval Noah Harari en Sapiens, el más universal y más eficiente sistema de confianza mutua que jamás se haya inventado.

El dinero es un medio para llegar a un fin: facilitar el intercambio de bienes y servicios pero, en sí, el dinero no es riqueza. Dejando a un lado la riqueza espiritual, la riqueza material la aportan los bienes y servicios que posee cada uno.

La riqueza es la creación de valor, es decir, la creación de aquello que la gente quiere. Así lo define Craig Wright, inventor de bitcoin, algo más que dinero. El dinero no es riqueza. Hace alusión a que acumular dinero sin más no da riqueza. Está a favor de construir con él y darle utilidad. Por eso anima a crear un ecosistema sobre su blockchain (BSV) para mejorar el mundo.

Sabemos que el dinero no da la riqueza porque todos conocemos pobres con las cuentas bancarias a rebosar.

El dinero deja de tener valor cuando se pierde la confianza en el gobierno que lo sustenta. Una muestra de la falta de confianza se da en situaciones de inflación galopante motivadas por políticas erróneas en las que el dinero va perdiendo cada vez más valor. En Venezuela están apareciendo contenedores llenos de bolívares y las criptomonedas están en auge.

Conclusión: No ahorre sin más con el único propósito de ver engordar sus cuentas. Los ahorros pierden valor, en el banco o bajo la almohada y no aportan riqueza. El ahorro debe tener un fin. Ahorre para acometer inversiones, adquirir activos o embestir oportunidades pero no deje el dinero inmóvil permanentemente. Y, si no quiere invertir, deposite sus ahorros en valores refugio donde no pierdan valor. Si me ha leído antes, sabe cuáles.

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