www.mallorcadiario.com

El gozo y las letras

miércoles 19 de octubre de 2016, 02:00h

Hoy, si ustedes me lo permiten, me abstendré de hablarles del PSOE. Todo está tan agotado y se presenta tan previsible que me parece una rotunda bobada remover las aguas de una situación política más cantada que una declaración de Correa. Don Mariano ya ha conseguido vender la piel del oso antes de cazarlo; mucho antes. Persistencia.

Hoy me apetece ofrecerles un papel con algunas ligerezas sobre el hecho de escribir. No será, éste, un artículo práctico; más bien al contrario. Voy a intentar desmenuzar cuatro pensamientos flotantes que deambulan por mi minúsculo cerebro. Nada nuevo bajo el sol, pero, eso sí, fresco y lozano como una fruta en su punto.

Escribir, simplemente escribir, produce un cúmulo de sensaciones que conducen inexorablemente al placer. Uno, durante el transcurso del acto de escribir, se ve obligado a excitar y aguijonear sus sentidos con la finalidad de conformar un texto cualquiera que quede plasmado en un papel, en una plancha metálica, en una madera o en un ordenador. El seso humano despacha con su sistema nervioso y, a partir de un concepto o una idea urdida al azar o de manera específica, tramita unas órdenes determinadas que se convierten en algo mínimamente perdurable en el tiempo y en el espacio. La mecánica pone el resto. A la escritura se le concede el dudoso honor de pertenecer al rango de los actos denominados reflejos, como si se tratara de andar en bicicleta; es de ese modo que se crea una mecánica de actuación. De todas maneras, el hecho de escribir incluye una categoría superior: la de un acto reflexivo, es decir, inducido por el pensamiento. Los animales -por el momento y que se sepa- no escriben; ni saben ni parece interesarles en demasía.

Escribir es, además, uno de los escasos episodios de índole individual que se engendran, actualmente, entre la humanidad. Con la globalización y la socialización general de la sociedad, la singularidad del individuo tiende a desaparecer inexorablemente, con las notables excepciones del comer y el descomer y otras zarandajas de este estilo; aunque, probablemente, todo se andará.

En el ejercicio de la escritura, otros componentes se incorporan al mero hecho mecánico-intelectual. Es el caso de los sentimientos humanos que afloran con sus variados matices: tristeza, rabia, amor, desolación, pesadumbre, alegría, felicidad o malestar, para citar solamente los más destacables. En alguna de esas opciones -si no en casi todas- un elemento irrumpe durante la ejecución de la acción citada: el placer. Dejar patente un texto con o sin objetivo previo y, alejada la circunstancia del número de lectores (si los hubiere), proporciona un indudable deleite o fruición que sólo el escribiente percibirá. Sí, de acuerdo, a veces el poso de esta satisfacción atraviesa fronteras y se sitúa a la vera del lector potencial; a veces; y no es lo mismo. La creación siempre superará el regocijo del lector, así como la interpretación o la audición de una pieza musical nunca alcanzará el clímax emocional del compositor.

El escritor -aficionado, profesional u ocasional- parte de la nada más absoluta, el blanco impoluto, para alcanzar una meta; y en ello no sólo interviene la parte puramente comunicativa sino la creativa estrictamente personal e intransferible. Juntar letras, palabras, frases, parágrafos y páginas e intentar dominar las intenciones produce un gozo casi inexplicable. Hay algo orgásmico en esta exaltación espiritual. Escribir es una maravilla; y describir, también. En este proceso, reitero, se enaltece el ego y se aísla uno de lo gregario, de lo tumultuoso, de lo adocenado, de lo mediocre.

El redactor se siente no sólo libre sino inmensamente rico; millonario en sensaciones y acaudalado en valores intelectuales. Discúlpenme pero lo tenía que escribir: he disfrutado más escribiéndo este artículo que releyéndome a mi mismo.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

Compartir en Meneame


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de mallorcadiario.com

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.