El hospital que incumple las normas de acceso vial

La carretera desdoblada a Valldemossa costó un dineral porque, en realidad, más que cuatro, son seis carriles. La razón es que, con buen criterio, los técnicos sostienen que si se construye una vía relativamente rápida, no se puede permitir que los accesos de las fincas vecinas den directamente a la carretera, por lo que en buena parte del trazado hay un carril de servicio en cada sentido, para estos casos. Los vecinos de Son Espanyol no salen a la autovía, sino a la rotonda; la conexión con Son Sardina, igual. Y, por supuesto, las paradas del bus, también están en esa vía adicional. Todo lógico, pero que encarece tremendamente el proyecto. Pero, si es por la seguridad, bienvenido sea. Hasta que hacen el hospital de Son Espases. Y ahí se acabó todo. Si la residencia de discapacitados que está delante necesita un carril especial, Son Espases no. No sólo los coches aparecen súbitamente sobre la carretera, sino que ni tiene carril de aceleración ni de desaceleración para entrar. ¿No hay nadie que asuma la responsabilidad de tal desastre? ¿Para qué hay que pagar una autovía si, después, cualquier indocumentado hace lo que se le ocurre y nadie le exige responsabilidades? Este tipo de obra, este tipo de soluciones, esta forma de actuar es propia de un país que no tiene ningún nivel. Que, en realidad, es lo que somos: una improvisación total.

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