Francina Armengol tacha de “cobarde” a Marga Prohens por no plantar cara a “los grandes poderes”. Se trata de una 'boutade' de mitin de partido, síntoma de que la secretaria general del PSIB está en sus hora más bajas políticamente hablando.
Que quien fue presidenta del Govern entre 2015 y 2023 —y ahora preside el Congreso de los Diputados— cargue así contra el Ejecutivo autonómico del PP no sorprende, pero resulta chocante en cuanto al recurso a frases hechas y chascarrillos típicos de la izquierda.
Armengol acusa a Prohens de girar la espalda a la gente, de devolver fondos europeos, abandonar proyectos innovadores y haber “eliminado todas las limitaciones posibles para equilibrar el turismo”. Pero resulta sarcástico que el discurso venga de quien lideró un Govern que fue incapaz de aumentar el impuesto turístico que ahora exige incrementar, que reclama nuevos impuestos a sectores como el alquiler de vehículos que no quiso impulsar, que sentó las bases del malestar ciudadano por la saturación turística, que apenas avanzó en diversificación económica y cuyas políticas nos han traído una pavorosa crisis de vivienda.
La izquierda exige valentía a la derecha, pero nadie puede ignorar que muchas de las políticas de vivienda y turismo que hoy generan debate surgieron bajo el Govern del Pacte
El mantra de que la derecha está al servicio de los poderosos se cae por su propio peso cuando se recuerdan las frecuentes alabanzas públicas de alguno de los grandes hoteleros de Baleares, de los más poderosos y adinerados, hacia la propia Armengol y su conseller de Turismo, Iago Negueruela.
Más allá de discursos demagógicos, Baleares necesita liderazgos claros, estrategias definidas y soluciones tangibles. La izquierda exige valentía a la derecha, pero nadie puede ignorar que muchas de las políticas de vivienda y turismo que hoy generan debate surgieron bajo el Govern del Pacte.
El PSOE balear, si quiere levantar cabeza, necesita tener al frente una líder centrada en Baleares todo el tiempo, no una pasante a tiempo parcial en sus horas muertas.





