Baleares quiere subirse al tren de la economía del dato, aunque todavía esté afinando los raíles. La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) y la Conselleria d’Economia, Hisenda i Innovació han firmado un acuerdo para impulsar un espacio de datos en las islas, una infraestructura que pretende facilitar el intercambio de información entre empresas y administraciones con la promesa de mejorar la competitividad.
El convenio sienta las bases para crear un entorno donde los datos —ese nuevo petróleo del siglo XXI— puedan circular de forma segura entre distintos actores económicos. La idea es que las empresas no solo acumulen información, sino que puedan compartirla, reutilizarla y convertirla en decisiones estratégicas o nuevos modelos de negocio. Sobre el papel, suena a salto cualitativo. En la práctica, el reto será que el tejido empresarial —especialmente el más pequeño— no se quede fuera.
Entre las líneas de actuación destaca la creación de un ecosistema de colaboración público-privada, así como el impulso del uso de los datos como activo clave para la innovación. Traducido: menos intuición y más analítica en la toma de decisiones, algo que en muchos negocios sigue siendo más aspiración que realidad.
FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN EMPRESARIAL
El acuerdo también pone el foco en la formación y capacitación empresarial. Govern y CAEB se comprometen a impulsar la economía del dato y a facilitar la participación de empresas baleares en proyectos nacionales y europeos. Un punto clave si se tiene en cuenta que la brecha digital no es solo tecnológica, sino también cultural.
El director general d’Innovació i Transformació Digital, Sebastián González, ha defendido que la iniciativa permitirá situar a Baleares “en la vanguardia” de este ámbito, mientras que desde la CAEB, José Mañas, ha subrayado que el acceso a datos de calidad es ya un factor determinante para competir.
A la firma también asistieron representantes del sector tecnológico, como la presidenta de GsBit, Margarita Martínez, y su gerente, Celia Megías, en un gesto que apunta a la necesidad de implicar a las empresas digitales en este proceso.







