La propuesta presentada por el Ministerio de Hacienda tiene, a juicio del máximo responsable de las finanzas de Baleares, “una única parte positiva: que hay una propuesta encima de la mesa”. A partir de ahí, subraya, “se acaban las buenas noticias”. Costa reprocha que el planteamiento “no se haya hecho desde el marco multilateral que marca la Constitución”, el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) —que se reúne este miércoles en Madrid—, y que “no se haya atendido absolutamente ni uno de los planteamientos que se hacían desde Baleares”.
Entre las grandes ausencias, enumera el crecimiento poblacional, la población flotante y una insularidad cuyo peso “no solo no mejora, sino que cae”. “La ponderación de la insularidad estaba en el 0,6, que ya es poco, y ahora pasa al 0,5. ¿A alguien le parece que eso nos beneficia?”, se pregunta.
“Los turistas son usuarios potenciales de los servicios públicos y ahora no cuentan dentro de la ecuación”, añade, defendiendo que su inclusión aportaría “centenares de millones de euros más” a Baleares.

Frente al argumento del PSIB-PSOE de que el nuevo modelo inyecta 21.000 millones al sistema y 412 millones a Baleares, Costa replica con contundencia: “Yo no quiero 412; quiero bastantes más de 412 millones”. Y remacha: “No negociamos cifras, negociamos un sistema que atienda las particularidades de Baleares. Esta monserga de que renunciamos a 412 millones es justo al revés”.
El conseller admite que algunas variables propuestas pueden no beneficiar directamente a las islas, como la dispersión poblacional o la despoblación, pero las considera “técnicamente razonables”. También respalda la solidaridad interterritorial, aunque con límites: “Reclamamos la ordinalidad; una cierta ordinalidad en el resultado final es razonable”.
Donde Costa fija una línea roja es en la fiscalidad. “No aceptaremos de ninguna de las maneras que el Gobierno de España nos obligue a recuperar el impuesto sobre sucesiones. En Baleares es historia y queremos que siga siendo historia”. Rechaza la acusación de dumping fiscal: “Eso es populismo y demagogia. Cuando bajamos impuestos en Baleares, la recaudación cae y la pagamos nosotros; no pedimos más recursos al Estado”.

Especialmente duro se muestra con el delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez, por presentar como beneficiosos elementos que, según Costa, no lo son. “O no se ha leído la propuesta o se ha dejado engañar. La insularidad pierde peso; eso nos perjudica”. Sobre el nuevo fondo climático ironiza: “Estamos cansados de los fondillos a medida. Suenan a discrecionalidad, a hacer el gusto a alguien. Y todos sabemos a quién se ha hecho el gusto: Cataluña, Cataluña y Cataluña”.
El vicepresidente cuestiona de raíz la negociación bilateral previa con ERC. “Es inadmisible que el señor Sánchez negocie con alguien que no tiene legitimidad para representar a los ciudadanos de Baleares”. Y advierte: “Negociar con Junqueras el día antes de presentar el modelo es como meterte el dedo en el ojo antes de empezar a negociar”.
Costa da por hecho que el borrador es negociable. Si no lo fuera, avisa, el Govern balear se levantará de la mesa: “Si esto es un plato de lentejas, mañana votamos que no y nos vamos para casa”. Y lanza un pronóstico sombrío: una reforma “aprobada ‘manu militari’” en el CPFF que quedará “embarrancada” en el Congreso.
“¿Van a aprobar un sistema de financiación para Cataluña y contra el resto? Si este es el planteamiento, ellos sabrán”, concluye.








