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'Es difícil poder concretar una fecha exacta sobre el fin del uso de la mascarilla'
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"Es difícil poder concretar una fecha exacta sobre el fin del uso de la mascarilla"

viernes 28 de agosto de 2020, 06:00h
El portavoz del Comité Autonómico de Gestión de Enfermedades Infecciosas de las Islas Baleares, el doctor Javier Arranz, había estado alertando en sus últimas comparecencias públicas acerca de la posibilidad de que el Govern aprobase nuevas restricciones para intentar frenar el relevante y sostenido incremento de casos de coronavirus en Baleares en estas últimas semanas. Finalmente, ha sido así. Entre las medidas que entran en vigor este mismo viernes se encuentran el cierre de las playas por las noches, la prohibición de fumar en la vía pública o la obligación de llevar mascarilla también en el trabajo. Más allá de la puesta en marcha de esas y otras iniciativas, el doctor Arranz apela una vez más a la responsabilidad de todos y a no confiarse por el hecho de que muchos de los nuevos casos sean asintomáticos o leves, porque también pueden transmitir el virus con intensidad.
'Es difícil poder concretar una fecha exacta sobre el fin del uso de la mascarilla'
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El siguiente paso, tras las últimas restricciones, ¿sería ya el confinamiento puntual en tal o cual barriada?

Probablemente sería el siguiente paso, sí. Se trataría de confinamientos puntuales, como los que ha habido recientemente en algunos lugares de Cataluña, Aragón o Galicia. En ningún caso sería una situación comparable a la vivida en marzo en todo el país con el estado de alarma. Hemos de recordar que el objetivo de todas las medidas que se están adoptando en estas últimas semanas es limitar la transmisión del Covid-19. En ese sentido, la restricción de la movilidad en distintos ámbitos es hoy por hoy la mejor forma de intentar conseguir ese objetivo. Si me permite utilizar un símil médico, podríamos decir que ese hipotético confinamiento puntual sería como una "cirugía menor". De ahí que sea muy importante saber en qué barriadas o zonas concretas se están dando hoy la mayoría de nuevos casos, para poder actuar de la forma más precisa y ajustada.

¿Debemos llevar ahora mascarilla en el trabajo porque se ha confirmado la transmisión a través de los aerosoles?

Son dos cuestiones que están relacionadas, pero sólo parcialmente. Cuando hoy hablamos de aerosoles nos referimos a partículas virales que quedan flotando en el aire. Ahora bien, no en todas las situaciones se producen aerosoles. Así, una persona que habla en voz baja o sin exhalar no los genera. El aerosol es una producción de aire que procede de la parte profunda del pulmón, que puede generarse cuando una persona tiene una tos muy fuerte o durante unas maniobras de intubación. Por otra parte, se ha visto que en lugares cerrados, poco ventilados o en donde el aire acondicionado recircula sin unos filtros adecuados se han producido brotes. De ahí la necesidad de protegernos también en esos espacios, tanto con la mascarilla como con todas las otras medidas de higiene, más allá de la posibilidad de que se puedan generar o no aerosoles.

¿Hasta cuándo tendremos que utilizar la mascarilla?

Es difícil poder concretar una fecha exacta sobre el fin del uso de la mascarilla. En una reciente entrevista indiqué que podría ser a mediados del año que viene, momento en el que previsiblemente tendremos ya una vacuna que podrá ser distribuida de manera generalizada, especialmente entre la población mayor. El hecho de poder vacunar, con una eficacia buena, a las personas que podrían llegar a padecer la enfermedad de forma grave, permitiría disminuir las actuales medidas de seguridad. Esta última circunstancia se podría dar siempre y cuando se consiguiera vacunar a un porcentaje de población suficiente como para considerar que hay ya una inmunidad de grupo.

"La desescalada fue adecuada, pero deberíamos haber sido conscientes de que el virus seguía entre nosotros"

¿La desescalada debería haberse hecho de una forma un poco más lenta?

Bueno, las personas que fijaron las sucesivas fases de la desescalada determinaron que cada una debía durar 14 días porque era un periodo de tiempo que te permitía ver posibles cambios en la transmisión de la pandemia. Además, en aquel momento habían descendido mucho el número de pacientes y la presión en los hospitales. Por otro lado, veníamos de un confinamiento muy prolongado y cabía valorar también hasta qué punto la sociedad aceptaría una desescalada muy prolongada en el tiempo. Asimismo, había también la necesidad de socializar y de intentar volver a la normalidad en la medida de lo posible. En definitiva, creo que las fases fueron las adecuadas, si bien todos deberíamos de haber sido seguramente más conscientes de que el virus seguía todavía entre nosotros.

Diversos expertos nos dijeron en junio que el Covid-19 nos daría un respiro en verano, pero no ha sido así...

Es cierto que en estos meses se ha debatido sobre la posible estacionalidad o no de este virus, pero debemos recordar que la Organización Mundial de la Salud, tan criticada a veces, nunca dijo que fuera un virus estacional. Yo creo que lo que había era un deseo de que el Covid-19 fuera estacional, como pasa con otros coronavirus. Pero como suele ocurrir en ocasiones, el deseo no coincidió en este caso con la realidad. Si los contagios empezaron a bajar en España a partir de un determinado momento, no fue porque fuera el inicio del verano, sino porque previamente se habían adoptado diversas medidas restrictivas vinculadas a la movilidad. En ese sentido, la petición más importante que hizo Baleares meses atrás fue solicitar el cierre de puertos y aeropuertos.

"Hay medidas, como la del tabaco, que no puedes instaurar al cien por cien desde el principio porque hay que tener en cuenta la respuesta social o la situación económica"

¿Por qué se ha prohibido fumar en la vía pública ahora y no antes?

Yo diría que hay medidas que no puedes instaurar al 100 por cien desde el principio, porque para aplicarlas hay que tener en cuenta varias circunstancias, como por ejemplo la respuesta social o la situación económica. En el caso de la reciente prohibición total de fumar en espacios públicos, se trata sin duda de una medida controvertida. Si yo pregunto a los estancos o a las personas que fuman qué opinan de esta nueva restricción, probablemente no pensarán lo mismo que las personas que no fuman. En cualquier caso, la decisión de aplicar determinadas medidas al 100 por cien o de una manera muy restrictiva se toma dependiendo de cuál pueda ser en un momento dado la situación epidémica. Hasta ahora, el hecho de no poder fumar en determinados lugares estaba contribuyendo ya a limitar la posible transmisión del coronavirus.

¿El coronavirus pudo haber nacido en un laboratorio?

La verdad es que no estoy muy pendiente de las teorías conspiranoicas —sonríe—, ya sea en esta cuestión o en otros ámbitos de la vida. En cualquier caso, los diversos análisis virales que se han hecho hasta ahora parecen mostrar que no hay indicios de ese tipo.

Aun así, ¿este virus no tiene a veces un comportamiento un poco "extraño"?
Bueno, sí es verdad que este virus tiene un espectro muy amplio. Esto nos desconcierta un poco, porque a veces nos cuesta poder ver en qué momento una persona empeorará o cuándo un paciente puede ser de alto riesgo. En esta segunda ola, por ejemplo, nos sorprende el amplio abanico de personas a las que afecta el virus, que en este momento son mucho más jóvenes que en la primera ola, quizás porque los jóvenes son los que más se mueven o los que menos se han protegido.
"Los consejos de higiene de nuestros abuelos siguen siendo perfectamente válidos hoy"
¿Nuestros abuelos fueron los primeros "virólogos", con sus consejos de lavarnos las manos o de airear los espacios cerrados?
Sus consejos de higiene siguen siendo perfectamente válidos hoy en día, sí —sonríe de nuevo—. Nuestros abuelos eran personas que venían de una época en la que las condiciones de salud no eran las que tenemos ahora y que sabían que había unas reglas básicas muy importantes que evitaban problemas muy serios. Eso se fue perdiendo de alguna manera con el paso del tiempo. Personalmente, creo que hemos de seguir esos consejos sabios, que no han variado y que todavía salvan muchas vidas.

¿Qué le diría a los jóvenes en relación al coronavirus?

Yo no los culpabilizaría, sino que les pediría ayuda. Los jóvenes han de ayudar ahora a toda la sociedad, entendiendo que una de las mejores formas de luchar contra el coronavirus es, por ejemplo, estar a una cierta distancia de los amigos y portar siempre la mascarilla. Por otra parte, los jóvenes tienen mucha influencia sobre los mayores, por lo que si les dicen a sus padres que se tienen que poner la mascarilla, sus padres se la pondrán. Los jóvenes han de aliarse entre ellos mismos para demostrar que es posible cumplir todas las medidas preventivas y de higiene.

¿Y a un negacionista?

No todos los negacionistas son iguales. Seguramente, una parte importante de esas personas que no quieren llevar la mascarilla, están haciendo bien las otras cosas, como lavarse las manos, tener una higiene respiratoria adecuada o mantener las distancias. Ahora bien, es posible que muchas de esas personas vivan en casas muy grandes, en el campo o en zonas aisladas, que son situaciones en las que es más fácil poder estar fuera del virus. En ese sentido, yo les pediría que no confundan su manera de ver la enfermedad, que tiene una cierta lógica, con la situación real de una grandísima parte de la población, que muy posiblemente no se puede permitir según qué cosas y que está sufriendo realmente esta enfermedad. Debemos recordar que los principales brotes están surgiendo ahora en zonas socialmente deprimidas. No deberíamos permitir que determinadas actitudes influyan mucho en la sociedad en general.

En los hospitales vuelve a haber un aumento de pacientes con coronavirus...

La verdad es que los profesionales sanitarios estamos inmersos en una situación que nunca habíamos vivido y que pensábamos que jamás viviríamos. Eso se percibe especialmente en los profesionales que, por distintos motivos, se encuentran hoy en una situación anímica difícil. Algunos de esos motivos serían la inesperada llegada de la segunda ola este verano, el hecho de que no todos los ciudadanos cumplan las restricciones o el temor a que haya un invierno complicado por la gripe. Por otro lado, desde el Govern somos también conscientes de la situación que se está generando en Atención Primaria, con una mayor carga de trabajo, que además impide poder dedicar ahora más tiempo a los pacientes habituales de los centros de salud. Aun así, si dentro de un tiempo los casos de coronavirus empiezan de nuevo a bajar o si las posibles futuras olas acaban siendo de menor intensidad, podremos estar un poco más tranquilos.

"Los profesionales sanitarios estamos inmersos en una situación que nunca habíamos vivido"

Cuando los médicos toman una decisión, en este caso sobre cómo frenar el coronavirus, ¿nunca dudan?

En los profesionales sanitarios, la duda es la base para poder avanzar o para poder cambiar los criterios en caso de que sea necesario. Evidentemente, hemos de dar seguridad, en el sentido de decir "mire, pienso que esto es lo que funcionará, pero si no funciona, no se preocupe, porque haremos otra cosa que puede ir bien". Hemos de ofrecer la seguridad de que tenemos una ruta. Lo contrario aboca siempre a la desesperanza. A partir de ahí, la duda es lo que te permite valorar diferentes posibilidades y cuál puede ser la más adecuada en cada momento. Es lo que estamos haciendo ahora con la pandemia. En ese sentido, cuando nosotros aprobamos unas restricciones, pensamos que son las que se tienen que aplicar justo en ese momento, pero ya en ese mismo instante estamos valorando otras posibles situaciones.

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