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Es Refugi, esperanza y solidaridad
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Es Refugi, esperanza y solidaridad

Por Josep Maria Aguiló
sábado 25 de diciembre de 2021, 18:51h
En estas fechas navideñas, marcadas por segundo año consecutivo por la pandemia del coronavirus, se hace aún más patente la gran labor solidaria que llevan a cabo en Mallorca distintas entidades sociales sin ánimo de lucro, entre ellas la Asociación Altruista Es Refugi. Dicha asociación atiende esencialmente a personas sin hogar, proporcionándoles alojamiento en sus propias instalaciones de Es Refugi del Pare Gaspar Aguiló, ubicadas en Ca l'Ardiaca. Además, Es Refugi cuenta también con un comedor social, si bien desde principios de 2020 permanece momentáneamente cerrado a causa de la pandemia. Dicho servicio se retomará cuando las condiciones sanitarias lo permitan.
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Desde junio de 2018, el presidente de la entidad es Fernando Villalobos, el cual quiso recoger el legado de Gaspar Aguiló, uno de los fundadores de Es Refugi en 1993 y actual presidente de honor. De la dilatada trayectoria profesional de Villalobos, hoy ya jubilado, cabe destacar que fue inspector de Trabajo y Seguridad Social. Además, fue director general de Treball y director general de Salut Laboral. Nacido en Madrid en 1951, la mayor parte de su labor como funcionario se desarrolló en Baleares.

A lo largo de los cuatro últimos años, Villalobos y su equipo directivo han profundizado en la admirable senda solidaria iniciada hace ya casi tres décadas en Es Refugi, intentando también ahora hacer frente, además, a los efectos de la pandemia. "Estas Navidades, tal y como está expandiéndose hoy el Covid, van a ser más o menos similares a las del año anterior", explica Villalobos a mallorcadiario.com. La principal diferencia con respecto a 2020 sería que hace un año "éramos más desconocedores del virus y de lo que se podía hacer para frenarlo", mientras que ahora "tenemos más medios y lo conocemos mejor". Con todo, el coronavirus "sigue siendo igual de agresivo".

Precisamente, a causa de la pandemia, el comedor social de Es Refugi lleva cerrado desde poco antes de marzo de 2020, que fue cuando el Gobierno central decidió el confinamiento momentáneo de la población. "Ya en su día, nos adelantamos al decreto del estado de alarma", recuerda Villalobos, pues ya en febrero Es Refugi prohibió la entrada y la salida de sus usuarios con el objetivo de intentar evitar posibles contagios. "Ahora mismo, nos encantaría poder tener abierto el comedor social, pero sería muy arriesgado tanto para los de dentro como para los de fuera", añade. Antes de la pandemia, el comedor social atendía de media a unas treinta personas cada mediodía.

UN NUEVO ESCENARIO

Villalobos confirma que las personas sin hogar han sido hasta ahora las más afectadas por la pandemia, fundamentalmente porque "no tienen una casa o como mínimo cuatro paredes donde guarecerse" y porque "las pocas perspectivas de futuro que podían tener se han ido cerrando". De ahí la creciente importancia de centros de acogida como Es Refugi, en el que pueden pernoctar diariamente hasta un total de 40 personas sin hogar, a las que también se les ofrece cena y desayuno.

Uno de los efectos más dramáticos de esta crisis es que las personas en peligro de exclusión social "han crecido exponencialmente en los dos últimos años", pues han visto cómo se juntaban el final de la crisis financiera de 2008 con el inicio de la crisis por el coronavirus. "La situación está siendo especialmente dramática en muchos casos", lamenta el presidente de Es Refugi. Una de las paradojas de esta época es que, en general, en el último año el acceso a una vivienda se ha puesto aún más difícil, tanto para compra como para alquiler, "porque los sueldos no han subido en la misma medida en que lo está haciendo la inflación, con unos precios que se están disparando".

Villalobos considera "inaudito" que una persona que por ejemplo está cobrando hoy unos 1.000 euros al mes "tenga que abonar como mínimo unos 600 euros no ya por un apartamento o una vivienda pequeña, sino incluso por una simple habitación". Más allá de la citada problemática, desde el inicio de la pandemia otra preocupación importante para las personas sin hogar ha sido cubrir sus necesidades más básicas, como la alimentación, "si bien ha habido una serie de entidades, como por ejemplo el Banco de Alimentos y Mallorca Sense Fam, que han podido permanecer abiertas durante todo este tiempo y atender a esas personas". Para Villalobos, el Banco de Alimentos "es un poco el núcleo referencial de las organizaciones sociales aquí en Baleares".

LAS AYUDAS SOCIALES

El papel de las entidades sociales como subsanadoras de diversas carencias y necesidades ya estaba siendo muy relevante en estos últimos años, pero ahora ha pasado a ser clave. Lo mismo ha ocurrido con el papel de las instituciones. En ese contexto, es "fundamental" la colaboración entre las entidades y las instituciones para poder tener un sistema social de ayudas lo mejor posible. "Lo ideal sería que sólo la Administración pudiera llegar a todo, pero lo cierto es que eso es una utopía, porque la Administración tiene unos recursos limitados", indica Villalobos.

Por lo que respecta al retraso que está habiendo en determinados casos para poder percibir por ejemplo la renta mínima, reconoce que "la gestión de esas ayudas debería ser muchísimo más ágil de lo que lo es en la actualidad", pues "no tiene demasiado sentido estar esperando meses en la materialización de las ayudas". Aun así, Villalobos también cree que la tramitación de las ayudas ha ido mejorando poco a poco en estos últimos meses.

"A menudo criticamos a la Administración porque es lenta, pero a veces lo que está haciendo es comprobar que las ayudas están llegando al destinatario que toca", afirma igualmente, para añadir: "Hay que evitar que haya gente que se esté beneficiando de unas ayudas que no le corresponden, pues picaresca la hay en todos los ámbitos". Por otra parte, valora de forma muy positiva la labor del Govern, de la Conselleria d'Afers Socials o del IMAS, porque "están gestionando bien con los medios de que disponen".

POR UNA MAYOR EQUIDAD

A un nivel ya más general, el mañana más inmediato sigue suscitando aún muchas incógnitas. "El otro día leí que este año que llega no es el 2022, sino la tercera edición del 2020, una metáfora que me pareció muy cierta", señala Villalobos. A su juicio, "ahora mismo seguimos estando ante un futuro absolutamente incierto, porque el coronavirus, lamentablemente, es el que marca la vida del planeta". Dos problemas añadidos serían la posición de "los antivacunas" y el hecho de que "las vacunas no lleguen a los países subdesarrollados".

En ese contexto, el presidente de Es Refugi recuerda que en el caso de África hay además unos sistemas sanitarios muy débiles. "Por todo ello, me parece tremendo que no se liberen las patentes de las vacunas", critica. El panorama global sigue siendo hoy muy preocupante, pues según los expertos la falta de vacunas en muchos países africanos y las desigualdades que hay entre los países ricos y los países pobres contribuirán a que siga la expansión de la pandemia. "De nada sirve que se esté vacunando al 90 por cien de la población en Estados Unidos o en España, si por ejemplo en Malí sólo se ha vacunado al cinco por cien", denuncia.

El mayor esfuerzo debería ponerse ahora en lograr que todos los países que no están llegando a unos mínimos de protección para sus habitantes, "consigan que se vacune entre el 70 por cien y el 80 por cien de su población". Paralelamente, concluye Villalobos, también habría que hacer un esfuerzo para "convencer a los antivacunas de que los efectos del Covid son mucho peores que los efectos secundarios que puedan tener las vacunas".

Todas esas realidades conviven en estos días navideños con nuestros sinceros deseos de amor y de paz. Quizás por ello sea hoy especialmente oportuno recordar las sentidas palabras de la activista guatemalteca Rigoberta Menchú —Premio Nobel de la Paz y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional— cuando afirmó: "La paz no es solamente la ausencia de la guerra, pues mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz".

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