El vicepresidente estadounidense y jefe de la delegación, JD Vance, ha señalado al término de la reunión —celebrada en el Hotel Serena— que uno de los principales obstáculos sigue siendo la falta de garantías por parte de Irán sobre el carácter pacífico de su programa nuclear.
“Necesitamos un compromiso firme de que no buscarán desarrollar un arma nuclear ni los medios para conseguirla rápidamente”, ha afirmado. Según Vance, ese es el objetivo central de Washington, aunque ha valorado positivamente el hecho de haber mantenido un diálogo directo durante casi 24 horas.
El dirigente estadounidense ha defendido que su delegación acudió con voluntad de acuerdo y con una postura “flexible y razonable”, pero ha confirmado que regresan sin pacto. Además, ha advertido de que la falta de consenso perjudica especialmente a Irán. “No hemos llegado a un acuerdo, y creo que eso es más dañino para Irán que para Estados Unidos”, ha señalado.
Vance ha asegurado que Washington ha puesto sobre la mesa su “mejor oferta final”, a la espera de la respuesta del presidente Donald Trump.
BREAKING: 🇺🇸🇮🇷 The US DID NOT REACH AN AGREEMENT with Iran, JD Vance says it's "bad news" for IRAN. pic.twitter.com/CKCH1LgtMl
— Donald J Trump Posts TruthSocial (@TruthTrumpPost) April 12, 2026
CRÍTICAS DE IRÁN A ESTADOS UNIDOS
Desde Teherán, la primera reacción oficial ha llegado a través del portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, quien ha criticado la falta de tacto diplomático de la delegación estadounidense y ha considerado poco realista pretender resolver décadas de tensiones en una sola reunión.
“Estas negociaciones se han producido tras 40 días de guerra y en un clima de desconfianza. No era razonable esperar un acuerdo inmediato”, ha explicado.
En la misma línea, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ya había advertido de que Irán acudía a la cita con una profunda desconfianza, recordando que el conflicto comenzó con un “ataque traicionero” en pleno proceso de diálogo previo sobre el programa nuclear.
Pese al fracaso de este primer encuentro, Irán no ha cerrado la puerta a futuras negociaciones, aunque ha insistido en que cualquier avance dependerá de la “buena fe” de Estados Unidos, de evitar exigencias “excesivas” y de reconocer los intereses legítimos del país.








