Mallorca ha acogido este miércoles una nueva reunión de expertos digitales que aspiran a dibujar el futuro inmediato del sector. En el Parc Bit, lejos del ruido político habitual, un comité de ámbito nacional se ha sentado a perfilar la futura Estrategia Balear de Ciberseguridad. El objetivo: ordenar el caos digital antes de que las amenazas lo hagan por ellos.
La jornada, organizada por el Govern a través de la Conselleria de Economía, Hacienda e Innovación, ha reunido a representantes de administraciones públicas, empresas, universidades, asociaciones profesionales y fuerzas y cuerpos de seguridad. Un ecosistema amplio —y no siempre coordinado— que ahora intenta hablar el mismo idioma ante un problema común.
PRIMER BORRADOR DE LA ESTRATEGIA
Sobre la mesa, un primer borrador. Un documento aún en fase embrionaria en el que se han definido sus líneas maestras: objetivos estratégicos, visión a medio y largo plazo y ámbitos prioritarios de actuación. Pero la cita ha servido para algo más que presentar intenciones: recoger aportaciones y ajustar el enfoque con quienes, en la práctica, lidian cada día con los riesgos digitales.
La iniciativa, impulsada por la Dirección General de Innovación y Transformación Digital, busca construir un sistema autonómico de ciberseguridad en un contexto cada vez más exigente. Porque si algo comparten administraciones y empresas es el diagnóstico: los ataques son más sofisticados, más frecuentes y, sobre todo, más difíciles de anticipar. La respuesta, insisten desde el Govern, solo puede ser coordinada.
PARTICIPACIÓN DE DIFERENTES SECTORES
El foro ha contado con la participación de actores clave como IBDigital, el Ayuntamiento de Palma o el de Calvià, junto a organismos especializados como el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) o equipos de respuesta a incidentes. También se han sumado experiencias de otras comunidades, como la Agencia Vasca de Ciberseguridad o la Agència de Ciberseguretat de Catalunya, en un intento de no reinventar la rueda.
El ámbito académico tampoco ha faltado a la cita, con la Universitat de les Illes Balears, la Unitcib o el grupo Secom aportando conocimiento técnico, mientras que el tejido empresarial —desde grandes cadenas hoteleras como Meliá o RIU hasta entidades financieras como Banca March y compañías tecnológicas— ha puesto sobre la mesa la perspectiva del sector privado, uno de los principales objetivos de los ciberataques.
La fotografía se completa con la presencia de Policía Nacional y Guardia Civil, recordando que la ciberseguridad hace tiempo que dejó de ser solo una cuestión técnica para convertirse también en un asunto de seguridad pública.
El director general de Estrategia Digital y Desarrollo Tecnológico, Francisco Cánovas, ha defendido la creación de este foro como un paso “decisivo” para alinear capacidades y reforzar la cultura de la ciberseguridad en Baleares.
Pero mientras se afinan estrategias y se cruzan aportaciones, hay una realidad que no espera: los ciberataques ya están aquí. Y la diferencia, más que en el diagnóstico, estará en la velocidad —y eficacia— de la respuesta.








