La entrevista que este domingo publicó ibizadiario.info a la consellera de Territorio y Turismo de Formentera, Alejandra Ferrer, revela que desde la Pitiusa menor hace ya tiempo que se asumió la imposibilidad de crecer más en temporada alta. En efecto, en los meses de julio y agosto en la isla ya no cabe ni un alfiler, pues todas las plazas de pernoctación –ya sea en establecimientos hoteleros o en apartamentos turísticos– están vendidas y ocupadas. Desde el Consell de Formentera se trabaja en planificar las necesidades y las capacidades de la isla, con la redacción de diversos planes directores (de actividades, de movilidad, etc) que es una forma muy adecuada de huir de la improvisación y de las actuaciones, como reconoce la propia consellera, tomadas en base a sensaciones y no en base a datos científicos constatables.
En Formentera en julio y agosto ya no cabe ni un alfiler
Sin embargo en el discurso de Ferrer, tan consciente de las propias limitaciones territoriales y medioambientales, se cuela un argumento economicista y recaudatorio que distorsiona el inicial, pues lamentar que los visitantes de un solo día (los que llegan y se marchan en la misma jornada), que en Formentera son muchos, no vayan a pagar el impuesto turístico, es de alguna forma desvelar que lo que se pretende es cobrar en el puerto de La Savina una especie de entrada al “parque temático”. Si el impuesto turístico aprobado por el Govern –y ya en recaudación desde hace 11 días–, lo es sobre las pernoctaciones turísticas, no cabe pensar en cobrar por entrar en la isla a aquellos que no van a pernoctar en ella. La “ecotasa” no es eso y además conviene apartar esta visión tan negativa hacia los visitantes, percibidos como seres depredadores a los que hay que sacar el máximo partido aún por pocas horas que vayan a estar en la isla.





