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Día del Orgullo Vox

jueves 02 de julio de 2020, 03:00h

Me parece a mí que los gays están ya muy normalizados en España. Si existe un colectivo realmente perseguido hoy en España, sin duda son los militantes y simpatizantes de Vox. No pueden hacer campaña ni organizar un acto sin que aparezcan piquetes violentos de extrema izquierda o separatistas a insultarles, amenazarles e incluso agredirles, como hemos visto estos días. Hasta tuvieron que aguantar que el hoy vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias convocara una protesta violenta contra sus resultados electorales en Andalucía. ¡Toma democracia! Conviene destacar y reconocer que la gente de Vox no me consta que jamás haya reaccionado violentamente contra este acoso. Mucho menos han acosado nunca a nadie.

Aún más odiosa que esta violencia explícita es la hipocresía y las mentiras con que se les insulta en los medios de comunicación, llamándoles extrema derecha, ultraderecha, fascistas o similares, tergiversando sus mensajes, con los que se estará de acuerdo o no, pero que tienen derecho a proponer. Si apareciera un partido relevante verdaderamente fascista pasaría lo mismo que con PP o Cs, que solían ser los fascistas, hasta que surgió Vox.

Total, que lo que realmente estigmatiza hoy es confesarse votante de Vox o incluso compartir alguno de sus puntos de vista. Y no puedo entender por qué. O sí lo entiendo: por el aplastante dominio de la izquierda, cada día más extrema, en los medios. Y ahora también en las redes sociales y en los llamados fact checkers. Tan aplastante, que hasta el resto de la oposición teme desmarcarse demasiado de los postulados oficiales, que han acabado aceptando.

Sólo Vox apunta con suficiente énfasis nuestro principal problema de fondo: la baja natalidad. Nos enfrentamos a una crisis demográfica que va a suponer la ruina inexorable durante las próximas décadas. La inmensa mayoría de los españoles vive completamente de espaldas a ello, por el silencio cómplice, cuando no algo peor, de las élites. Al contrario, las principales políticas y la propaganda que se impulsan desde el poder agravan este problema: feminismo radical, LGTBI, aborto, ecologismo…

Hace poco llegó a mis manos un excelente video de Alicia Rubio explicando lo que les inducen a pensar a los niños como consecuencia de los talleres escolares y de la propaganda ambiental. A los varones les advierten que son maltratadores en potencia. A todos les ilustran sobre las variadas prácticas y orientaciones sexuales posibles, siendo todas magníficas. Si acaso, ser gay o bisexual es un poco más cool. Y cómo van a saber su orientación, si no prueban las diferentes opciones. Por supuesto, no tiene nada malo iniciarse a edades tempranas, de tal modo que a menudo los jóvenes se sienten socialmente presionados para mantener relaciones, en una edad en que carecen de criterio ni defensa. Y todo esto aderezado con la pornografía y el erotismo ubicuos que convierte en pornoadictos a una mayoría de la población, no digamos de los jóvenes. En definitiva, todo conduce a un sexo deshumanizado -el amor romántico es un mito machista, dicen- y a dar rienda suelta a los instintos.

Añadamos una legislación que convierte la relación heterosexual en una ruleta rusa para el hombre, a quien cualquier mujer podría hundir con una simple denuncia, y los problemas económicos derivados del intervencionismo asfixiante, incluyendo los precios de la vivienda inflados por los tipos de interés cero propiciados por los bancos centrales, y tenemos el cóctel antibebés perfecto. Destruyendo por el camino a la persona.

Seguramente discrepe, querido lector, sobre algo de lo que antecede, porque son ideas desgraciadamente minoritarias hoy, como resultado de una inteligente ingeniería social: basta ver la publicidad sospechosamente unánime en medios, grandes empresas, “cultura”, centros educativos, etc., de ideas que hace veinte años eran marginales. Pero observe las estadísticas demográficas: algo no está bien en una sociedad que es incapaz de reproducirse. Yo estoy orgulloso de no tragarme esas mentiras ni ceder por miedo o conveniencia. La defensa de la libertad hoy está en Vox, y el fascismo, fuera: en los violentos, y en la propaganda omnipresente.

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