Mallorca vivirá un cambio de tiempo radical esta semana. Del calor abrasador pasará a la posibilidad de tormentas durante varios días consecutivos.
Mientras el norte de la isla respira con un primer alivio térmico, el sur de Mallorca no tiene tanta suerte. La predicción de AEMET mantiene este lunes la alerta por altas temperaturas en esta zona, donde los termómetros pueden llegar a los 36 grados. El resto de la jornada se presenta con cielos poco nubosos, algún intervalo de nubes medias y altas, y un viento flojo a moderado procedente del norte y el nordeste.
Esta combinación —calor persistente en el sur y enfriamiento progresivo en el norte— es habitual en los cambios de patrón atmosférico de finales de junio, cuando las masas de aire empiezan a reorganizarse antes de la irrupción de la inestabilidad propia del verano mediterráneo.
TORMENTAS A PARTIR DEL MARTES
El verdadero cambio de guion llega con el último día de junio. Según AEMET, el martes se esperan cielos poco nubosos con nubes de evolución diurna, sin descartar algún chubasco aislado que podría venir acompañado de tormenta en el interior de la isla. Las temperaturas apenas variarán, y el viento soplará flojo del norte y nordeste, con las habituales brisas costeras del verano mallorquín.
La tendencia se confirma con la llegada de julio. El primer día del mes mantendrá ese mismo patrón: cielos poco nubosos, nubes que se forman a lo largo del día y la posibilidad de chubascos con tormenta en distintos puntos de Mallorca. Las temperaturas seguirán sin grandes cambios y el viento se mantendrá flojo y variable, acompañado de brisas costeras.
EL JUEVES, TERCER DÍA CONSECUTIVO CON RIESGO DE TORMENTA
La inestabilidad no es un episodio puntual, sino una tendencia que se prolonga varios días. Finalmente, para el jueves 2 de julio, AEMET repite el mismo escenario: cielos poco nubosos con nubes de evolución diurna y chubascos aislados que pueden derivar en tormenta. Las temperaturas continuarán estables y el viento seguirá flojo y variable, con brisas costeras protagonizando las horas centrales del día.
Este patrón de tres jornadas consecutivas con riesgo de tormenta es significativo en una isla donde julio suele asociarse a la estabilidad veraniega. La combinación de calor acumulado y aire más inestable puede traducirse en fenómenos localmente intensos, especialmente en zonas de interior, donde el relieve favorece la formación de nubes de desarrollo vertical durante las horas de más calor.







