La investigación policial se inició con motivo de una denuncia interpuesta por la propia La Liga en un juzgado de Palma dirigida contra un establecimiento en el que aparentemente se emitían partidos de fútbol sin tener contratado el servicio a través de una distribuidora oficial.
El denunciante, según ha informado la Jefatura Superior de Policía de Baleares, alegaba que esta situación le estaba generando un perjuicio económico y aportó un informe acerca de las dos inspecciones que sus trabajadores habían hecho en el local.
También facilitó fotos que acreditaban la no exhibición de los identificadores y de las medidas de seguridad que deben aparecer cuando un establecimiento contrata la emisión de los partidos de La Liga.
Por contra, el dueño del bar supuestamente empleaba equipos o programas informáticos no autorizados en España ni en el conjunto de la Unión Europea (UE) para burlar las medidas de seguridad en contra de la piratería establecidas por La Liga y los operadores de televisión.
El Grupo de Delitos Tecnológicos y Delincuencia Económica recibió un escrito por parte del juez informando acerca de todas estas cuestiones y se personaron en el local.
Los agentes pudieron constatar que se estaban empleando aplicaciones a través de las cuales, previo pago, se podían obtener unas credenciales para ver los partidos de La Liga.
Fue por ello por lo que citaron al propietario del establecimiento en dependencias policiales en calidad de investigado, le tomaron declaración y remitieron las diligencias policiales al juzgado encargado de la causa.