La agresión homófoba ocurrida el pasado jueves en el Mercat de Pere Garau, donde un vendedor fue atacado física y verbalmente, supuestamente por otro vendedor, ha generado indignación entre los usuarios que acuden al mercado municipal de aquella barriada palmesana.
Pere Garau es, probablemente, el espacio más diverso y heterogéneo de Palma, donde conviven culturas, acentos y realidades distintas, con normalidad, respeto y tolerancia. Precisamente por eso, lo ocurrido —una agresión física y verbal por razón de orientación sexual— resulta aún más grave.
Frente a la violencia, la respuesta vecinal fue inmediata. Decenas de personas, comerciantes y usuarios del mercado se concentraron este martes de forma espontánea para mostrar su apoyo a la víctima, un vendedor respetado y querido en el barrio. Ese gesto de solidaridad, sencillo pero firme, constituye la mejor expresión de una ciudadanía que no está dispuesta a normalizar el odio ni a mirar hacia otro lado.
Decenas de personas, comerciantes y usuarios del mercado se concentraron este martes de forma espontánea para mostrar su apoyo a la víctima
A esa reacción social se ha sumado la rápida intervención del Ayuntamiento de Palma, que ha suspendido cautelarmente el permiso municipal del presunto agresor, también vendedor del mercado. Con esa decisión se envía un mensaje claro de tolerancia cero frente a cualquier conducta violenta, discriminatoria o que atente contra la convivencia.
En una sociedad democrática, diversa y respetuosa con los derechos de todos, como la que Mallorca es, no basta con condenar los hechos. Es necesario actuar, proteger a las víctimas y aislar a quienes vulneran la Ley. Pere Garau ha demostrado que esa respuesta es posible. Desde abajo, con el compromiso y la movilización ciudadana, y desde arriba, con gobernantes que no dudan en intervenir para restablecer la paz y la tranquilidad en un espacio público. Ese es el camino.
Ahora, corresponde a la autoridad judicial esclarecer lo sucedido y determinar si hay comportamiento delictivo que merezca ser juzgado ante un tribunal.





