El expresidente del Gobierno entre 2004 y 2011, José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) está en el ojo del huracán al conocerse que está siendo investigado por corrupción por un juzgado de la Audiencia Nacional que lo ha citado para el próximo día 2 de junio.
La última vez que Zapatero estuvo en Mallorca fue en el homenaje al expresident del Govern, Francesc Antich, el 27 de febrero de este mismo año.
Pero una visita muy anterior de Zapatero a Mallorca, concretamente el 20 de abril de 2017 ya fue motivo de polémica al trascender que durante su intervención en la inauguración del Smart Island World Congress de Calvià, de unos treinta minutos de duración, facturó 30.000 euros. Un caché de 1.000 euros por minuto.
Ahora que la Audiencia Nacional investiga al expresidente en el marco del rescate de la aerolínea Plus Ultra, conviene recordar aquella peculiar muestra de cariño institucional que el socialismo balear dispensó a uno de los suyos, su “faro moral”.
Aquel evento estuvo promovido por el Ajuntament de Calvià, presidido entonces por Alfonso Rodríguez Badal, actual delegado del Gobierno en Baleares; y el Consell de Mallorca, entonces presidido por Miquel Ensenyat (Més per Mallorca), con un gobierno en coalición junto a PSOE y Unidas Podemos; con apoyo del Govern balear presidido entonces por Francina Armengol y organizado por Fira de Barcelona. La puesta en escena fue grandilocuente: sostenibilidad, innovación, territorios inteligentes, globalización y futuro insular. Todo muy “smart”.
El PSOE no tuvo reparos en destinar dinero público a pagar un caché de estrella internacional a Zapatero por una charla de media hora sobre globalización y turismo inteligente. Y ese dato ayuda a comprender mejor la defensa cerrada al exsecretario general, con acusaciones veladas de “persecución política” y “lawfare”.







