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Los acusados de traficar con cocaína y cannabis en una frutería de La Soledat lo niegan
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Los acusados de traficar con cocaína y cannabis en una frutería de La Soledat lo niegan

Por Redacción
jueves 25 de noviembre de 2021, 18:10h

Cinco hombres han negado este jueves en la Audiencia Provincial de Baleares haber traficado con cocaína y cannabis desde un piso y una frutería regentada por uno de ellos en el barrio de La Soledad. La Fiscalía pide para cada uno de ellos ocho años y nueve meses de cárcel.

El juicio ha arrancado este jueves en la Audiencia Provincial de Baleares, por delitos contra la salud pública y pertenencia a grupo criminal.

Los acusados son cinco hombres de nacionalidades colombiana y ecuatoriana. Uno de ellos estuvo en busca y captura y ha sido localizado y traído al juicio.

Tres de los acusados están directamente vinculados a la frutería y otros dos al piso. Estos dos grupos han negado conocerse entre sí, aunque la Policía les vio interactuar en diversas vigilancias. Todos han acusado a la Policía de mentir.

COCAÍNA POR VALOR DE 4.000 EUROS "PARA CONSUMO PROPIO"

Los dos acusados relacionados con el piso son parientes que compartían vivienda, a unos 500 metros de la frutería. La Policía había recibido varias llamadas avisando de constantes movimientos en el piso y sospechas de que allí se movía droga.

Durante los registros, en la habitación de uno de los procesados se encontró cocaína por valor de más de 4.000 euros y una báscula de precisión, entre otros útiles relacionados con la preparación de droga para la venta. Sin embargo, él ha asegurado que la droga era para consumo propio.

"Era mía, para mi consumo, no para distribuirla", ha insistido el procesado. Según su versión, otra persona, ajena a esta causa, le había dado la cocaína para que la vendiera en una discoteca, pero él no quiso hacerlo. Sin embargo, no ha explicado por qué entonces se la quedó. "Me la dejó para mi consumo", se ha limitado a señalar.

Cuando la Fiscalía le ha hecho notar que era una cantidad de droga muy grande para consumo propio, el hombre ha afirmado que se la dieron "para que la pagara poco a poco". No tenía ingresos y trabajaba solamente en encargos ocasionales de carpintería: "Estaba en deuda y pensaba empezar a pagarla cuando trabajase", ha declarado.

En diversas vigilancias la Policía le vio realizando pases a otras personas, intercambiando billetes y paquetes pequeños. Tras interceptar a los compradores encontraron droga. Según el acusado, todo eso "es mentira".

Asimismo, el hombre ha asegurado que su cuñado, que también está acusado por tráfico de drogas, no sabía nada de la cocaína que tenía escondida en su cuarto. Éste ha mantenido la misma versión: "Nunca en mi vida he traficado con droga, ni he estado en algo así en Colombia, y mucho menos pensaba venir aquí a cometer algo ilícito", ha sostenido.

La Policía también le vio participar en supuestos pases de droga. "Con todo el respeto que merece la autoridad acá, eso es una mentira", ha aducido él. También ha desmentido cualquier vínculo con la frutería: "Nunca en mi vida he ido a ese lugar, no sé ni dónde queda". Sin embargo, en sus vigilancias la Policía le vio entrar.

Respecto a los movimientos de personas en el piso, el hombre lo ha justificado en que la propietaria que les alquiló la habitación "tenía una familia muy grande" y "venía mucha gente".

EL PROPIETARIO DE LA TIENDA NIEGA QUE LOS OTROS DOS FUERAN EMPLEADOS

En cuanto al propietario de la frutería y otras dos personas que trabajaron allí, han rechazado que desde el local vendiesen droga. El responsable ha negado que los otros dos coacusados fueran sus empleados, aunque finalmente ha terminado reconociendo que ocasionalmente le ayudaban en la tienda. Al parecer, incluso dio a uno de alta en la Seguridad Social para evitarse problemas después de una inspección.

Según su versión, a uno de los acusados le dejaba pernoctar en un sofá que tenía en el colmado, porque no tenía dónde dormir, y éste a cambio le ayudaba puntualmente cuando tenía que salir, o con la limpieza del local. Según el responsable de la frutería, unas papelinas de cocaína que la Policía halló en el mostrador eran de este individuo, para consumo personal.

En cuanto a los 550 euros en efectivo que llevaba encima cuando fue detenido, el hombre ha dicho que eran para pagar el alquiler del local, algo que hacía semanalmente. Respecto a una furgoneta que tenía aparcada frente a la frutería, en la que también había movimientos de personas, ha declarado que la tenía que reparar y que como estaba abierta y sin batería se metían vecinos a fumar.

El acusado que dormía en la frutería ha mantenido que las papelinas de cocaína y la marihuana encontradas eran suyas para consumo propio y ha negado haber participado en pases de cocaína dentro y fuera de la tienda, como constatan las vigilancias policiales. "Eso es mentira", ha dicho, como el resto de procesados.

Por último, el acusado que estuvo en busca y captura ha dicho que el responsable de la frutería le contrataba por horas para ayudarle en la tienda. El joven ha asegurado que "nunca" vio drogas en la frutería pero que "en la zona se vende mucha droga", por lo que ha argumentado que las personas interceptadas con sustancias estupefacientes tras pasar por la frutería pudieron haberla comprado en otros puntos. "Yo vendo frutas, no cocaína", ha aseverado.

UNA MUJER DECLARA HABER COMPRADO DROGA EN LA FRUTERÍA

Tras los encausados, han declarado como testigos varias personas que fueron interceptadas por la Policía con droga tras ser vistas en la frutería. Dos vecinos han negado que la comprasen en la tienda, pero una mujer, que no es vecina de la zona -y que de hecho no reside en Mallorca- ha ratificado que sí le vendieron la cocaína en el colmado.

Ante las advertencias de Fiscalía, los dos primeros testigos han afirmado que estaban declarando la verdad y que nadie les había dado instrucciones sobre lo que tenían que decir.

En cambio, una mujer que ha declarado por videoconferencia ha señalado que supo que ahí vendían droga porque se lo habían dicho "por la calle". Según su relato, entró a comprar un refresco y preguntó, no abiertamente sino de forma sutil, por la venta de droga, por la que pagó 70 euros. Ha explicado que la persona que se la vendió era un chico moreno y sudamericano.

Además de la pena de cárcel, el fiscal pide para cada uno de los acusados una multa de 9.300 euros. Para dos de los procesados la Fiscalía solicita también la expulsión del territorio nacional una vez hayan cumplido tres cuartas partes de la condena de prisión.

Uno de los procesados, sin antecedentes penales, tenía solicitada protección internacional de asilo en España.

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