El incidente provocó sorpresa entre los asistentes y obligó a interrumpir momentáneamente uno de los actos más solemnes de la jornada.
También obligó a improvisar una solución sobre la marcha para evitar que el acto continuara sin una enseña nacional presidiendo la ceremonia.
LA REACCIÓN DE FELIPE VI
Con gesto serio y semblante grave, el monarca tomó una decisión para mantener el simbolismo institucional del desfile.
Así, el Rey ordenó a cuatro soldados de la Guardia Real que se situaran junto al lugar donde debía ondear la bandera caída. Los militares portaban la enseña de la Guardia Real, que pasó a ocupar visualmente el espacio reservado a la bandera nacional durante el resto de la ceremonia.
UNA IMAGEN INÉDITA
La rápida reacción permitió que el acto continuara sin más interrupciones y evitó que el desfile se desarrollara sin una bandera presidiendo la formación militar.
La imagen de los cuatro guardias reales con la enseña de la Guardia Real se convirtió en una de las escenas más comentadas de una jornada marcada por este inusual contratiempo.
MÁS DE 3.700 MILITARES EN VIGO
El desfile reunió en Vigo a 3.746 efectivos de los tres ejércitos, la Guardia Civil, la Guardia Real y la Unidad Militar de Emergencias.
También participaron cerca de 70 aeronaves y más de un centenar de vehículos militares en una de las principales citas anuales de las Fuerzas Armadas, que este año contó además con la primera asistencia de la princesa Leonor al acto central como heredera de la Corona.








