Director de la Fundación Iberostar

Alejandro Borrás: "Que un alumno acabe queriendo ser biólogo marino por este programa sería el mejor resultado"

Hombre sonriente de pie frente a una mesa con documentos y materiales
Alejandro Borras, director de la Fundación Iberostar.

Cuatrocientos jóvenes mallorquines llevan un año aprendiendo que la posidonia regenera las playas, que una lista de canciones de cuatro minutos puede ahorrar agua, y que detrás del cubo de reciclaje de un hotel hay un equipo que merece un aplauso. El II Congreso de The Wave Generation es un acto de demostración sobre una educación ambiental más efectiva. Una centrada en la participación de los alumnos y situándolos como los auténticos protagonistas. Alejandro Borrás, director de la Fundación Iberostar, lo explica con la calma de quien ha visto crecer algo desde cero.

Llegar a Casa Esment es llegar a un lugar sencillo en el que se respira respeto por el medio ambiente que lo rodea. Un complejo fresco y rodeado de naturaleza que se fusiona a la perfección con el espíritu que la Fundación Iberostar lleva años transmitiendo y trasladando en todas sus iniciativas y también a las aulas. No sorprende que sea precisamente este lugar el elegido para cerrar una nueva edición del Congreso The Wave Generation, un programa que ha reunido en esta segunda edición a 12 centros educativos y a más de 400 alumnos. Ver a todos estos jóvenes recorriendo los pasillos del complejo dibuja una leve sonrisa de orgullo en el semblante de Alejandro Borrás.

"La Fundación es como un ser vivo, se va adaptando. La sociedad va cambiando y nosotros también"

Sentado en uno de los espacios de la Casa Esment, Borrás analiza el progreso que han llevado a cabo todos estos años y que les ha llevado a ver cómo las nuevas generaciones se implican cada vez más en la conservación del medio ambiente y cómo son conscientes del trabajo que hacen los establecimientos de Iberostar. "Los jóvenes alucinaban cuando veían el trabajo del equipo de reciclaje del hotel. Todos acababan aplaudiendo", recuerda.

Alejandro Borras, director de la Fundación Iberostar, comenta el cierre del congreso The Wave Generation.
Alejandro Borras, director de la Fundación Iberostar, comenta el cierre del II congreso The Wave Generation.

Corriendo y riendo van pasando de taller en taller mientras Alejandro Borrás se acomoda para atender a mallorcadiario.com. The Wave Generation es un programa que ya cumple dos años pero que mira de ampliar sus horizontes hacia Canarias y, después, a un ámbito internacional. La filosofía se basa, entre otras cosas, en que sean los propios jóvenes quienes descubran la importancia de la posidonia o la economía circular. "La Fundación es como un ser vivo, se va adaptando. La sociedad va cambiando y nosotros también", apunta Borrás. Científicos, pescadores, agricultores y hoteles forman el ecosistema de aprendizaje de un programa que no tardará en llegar a otros destinos donde el Grupo Iberostar tiene presencia.

"Sería un gran orgullo que generaciones que hayan pasado por Wave Generation lleguen a sentir vocación científica"

¿Qué es The Wave Generation? ¿Qué es lo que se busca?

The Wave Generation es el programa educativo de la Fundación Iberostar, lanzado hace dos años en colaboración con la Fundación Cleanwave. Estamos muy contentos porque se ha consolidado: han repetido los seis institutos que participaron el año pasado y se han sumado otros seis, llegando a más de 400 alumnos en esta edición. Quisimos centrarlo aquí, en Mallorca, donde nace la compañía, porque creemos que es fundamental conectar a los jóvenes con su entorno más cercano. Lo que lo diferencia de otras iniciativas es que no es una acción puntual: es un proyecto de todo el curso. Los centros educativos eligen una temática, trabajan durante meses con expertos locales y al final presentan un proyecto propio con el que buscan generar un cambio real en la sociedad.

¿Por qué este tipo de proyectos que unen ciencia, empresa y sociedad son cada vez más necesarios en el sector turístico?

Desde 2017, cuando nació el movimiento Wave of Change, pusimos la ciencia dentro de la empresa para liderar las estrategias de sostenibilidad. La naturaleza ha persistido muchos años y las soluciones están ahí; tenemos que protegerla porque regenera las playas y nos protege del cambio climático. Desde la Fundación también apoyamos a jóvenes investigadores a través de la Cátedra del Mar Iberostar, donde financiamos estudios de biología marina, másteres y doctorandos. Algunos estudiantes visitaron nuestros hoteles y pudieron ver de primera mano los proyectos de residuo cero. Los jóvenes decían «¡guau, vaya trabajazo del equipo de 3R!» y todos acababan aplaudiendo cuando terminaban la explicación.

¿Qué esperáis que nazca en esos jóvenes después de pasar por el programa?

Lo principal es que conecten con el entorno, con la naturaleza. Tienen la oportunidad de conocer los ecosistemas que sostienen Mallorca. Y queremos que eso les acompañe cuando lleguen a ser líderes en empresas, en la academia o en el gobierno. Si además esto son gotitas para que haya más biólogos marinos, nosotros contentísimos. Si conseguimos que generaciones que hayan pasado por Wave Generation lleguen a sentir una vocación científica, eso nos llenaría de orgullo. Es curioso que el sector turístico esté captando biólogos: en Iberostar somos más de 40 compañeros que venimos de carreras de ciencias.

"Buscamos acciones prácticas que permitan a los jóvenes tocar lo que antes leían en el aula"

¿Cómo ha evolucionado la Fundación desde su nacimiento hasta hoy?

La Fundación nació en 2004 con una misión centrada en las personas: acción social y educación en los países donde opera el Grupo Iberostar. A raíz del movimiento de turismo responsable que lideró la compañía, vimos que podíamos aportar también en el objetivo de transformar los destinos en entornos más resilientes. La Fundación es como un ser vivo: se va adaptando. En 2004 todavía no se hablaba de sostenibilidad, se empezaba a hablar de responsabilidad social corporativa. Hoy tenemos dos ediciones de Wave Generation, estamos preparando la tercera, y pensamos en Canarias para escalarlo y luego ver en qué otro destino internacional podemos llevarlo.

Sumáis más de 260 proyectos que han beneficiado a cerca de 400.000 personas. ¿De cuál se siente más orgullosa la Fundación?

Para mí este proyecto es el hito. Nació de cero hace dos años, lo hemos trabajado mano a mano con el equipo. Lo bonito de Wave Generation es que la Fundación Iberostar no está diciendo por qué es importante la posidonia: está invitando a otros actores a que lo expliquen. Es SharkMed quien habla de la conservación de los tiburones, APAEMA de agricultura regenerativa, TrueWorld del carbono. Son entidades que trabajan con sus temáticas; nosotros hemos puesto la herramienta y la metodología. El año pasado llegamos a casi 200 alumnos, este año a 400. Hemos impactado ya a 600 jóvenes con un acompañamiento de sesiones mensuales durante todo el curso escolar. Para mí eso tiene un valor enorme.

Alejandro Borras presentando en un evento de la Fundación Iberostar
Alejandro Borras habla durante la clausura de The Wave Generation

¿Ve más implicados a los jóvenes de hoy que hace diez años? ¿Se es más consciente del impacto que tenemos en los ecosistemas?

Sí, claramente. Lo estamos viendo tanto con los escolares como en la universidad, a través de la Cátedra. Las nuevas generaciones tienen esa sensibilización. Te das cuenta de lo importantes que son los ecosistemas cuando ves catástrofes por el cambio climático, lluvias torrenciales, y compruebas el papel que juega la posidonia en la protección de la costa. Lo que notamos es que en cuanto pones un tema medioambiental delante de los jóvenes, lo viven con pasión y conectan muy rápido. Nuestro programa busca añadir acciones más prácticas a esa sensibilización: una visita a la naturaleza, un proyecto propio, el poder ver y tocar lo que antes solo leían en el aula.

"Un grupo creo una playlist para ducharse. Cada canción, cuatro minutos. El tiempo justo para no malgastar ni una gota"

¿Han nacido ideas de los alumnos que hayáis podido aplicar directamente?

Sí. Por ejemplo, algunos proyectos de juegos de cartas con especies autóctonas los llevamos a los hoteles porque los clientes piden actividades. Pero la que más me gustó fue de un grupo del año pasado: hicieron una lista de reproducción en una plataforma de streaming donde cada canción duraba exactamente cuatro minutos, que es lo que se establece como duración máxima de una ducha. Las canciones eran de las que les gustaban a los jóvenes. La compartieron por QR en su centro y promovían: «ponte la canción, dúchate». Ahí están generando un cambio real con una idea que han tenido ellos solos.

¿Cuál es el siguiente paso? Si ahora son 12 institutos y 400 alumnos, ¿qué serán el año que viene?

Al año que viene vamos a mantener el número en Mallorca, porque con los recursos actuales estamos bien consolidados y no queremos crecer sin garantías. Lo que sí queremos es empezar en Canarias, ya estamos en esa conversación. A partir de ahí, el objetivo es ir escalando a otros destinos donde esté presente el Grupo Iberostar. No quiero dar cifras ni plazos, pero la aspiración es que en el futuro la mayoría de los destinos donde operamos tenga su edición de Wave Generation. Primero hay que ir al destino, hablar con las entidades locales, entender qué ecosistemas necesitan más atención. La metodología la tenemos; el conocimiento local lo ponen ellos.

Alejandro Borras posando en un evento al aire libre
Alejandro Borras, director de la Fundación Iberostar, posa mientras se realiza un taller a su espalda.
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