La presunta corrupción alrededor del expresidente Zapatero supone una piedra más en el camino de Pedro Sánchez (y no son pocas) hacia La Moncloa 2027. Pero el proyecto que se intuye en el tiempo y ya lo avanzó en algún acto electoral en Andalucía que sus intenciones de permanencia en la presidencia van más allá del año 2031 y lo repitió en la rueda de prensa del miércoles desde Roma.
Los resultados de las elecciones andaluzas han demostrado que se puede desgastar al Partido Popular sin perjudicar demasiado al PSOE. La izquierda a la izquierda de los sanchistas intenta rearmarse a base de configurar un proyecto ilusionante destinado a la bolsa de descontento social y de decepción por la ineficacia de algunas medidas implementadas por el Gobierno Sánchez de los últimos siete años y este proyecto sería compartido o incluso, también, impulsado por Pedro Sánchez.
Mientras, continuará la España contra España, aunque se diga por parte de algún ministro que se está trabajando en un proyecto de convivencia. Volverán, por parte del Gobierno, las concesiones territoriales, las mejoras presupuestarias y competenciales, pactos con los nacionalismos regionales por minoritarios o separatistas, es decir, todo lo que haga falta para lograr estabilidad parlamentaria. El objetivo es hacer muy difícil el que las derechas puedan gobernar tras unas elecciones, si es que llegan a convocarse. Lo cierto es que si logran acceder al poder las calles estarán incendiadas casi a diario por aquellos que no soportan que ellos no estén en el poder.
Pero, el plan no acaba en los pactos y cesiones. Mientras la nueva izquierda o la izquierda a la izquierda del PSOE/Sanchista se reactiva esa vuelta de tuerca pasa, a mi juicio, por situar en el debate el de la España plurinacional o federal o el de la república, de hecho y recientemente algún ministro socialista ha dicho en público que el pacto de la transición está roto y cómo no!, ¿de quién es la culpa?, de la derecha. Todo ello nos lleva a considerar que si hay algún dique de contención para que pueda parar o minimizar todo ello es la Constitución española. Adentrar en todo lo que supondría abordar la reforma o refundación de la España autonómica seria objeto de otro análisis más bien jurídico para abordar una reforma. En este sentido cabe remarcar, que ante la compleja reforma del Título II de la norma constitucional se podría sustituir por una consulta no vinculante. Porque, al fin y al cabo, para ser claro, todo se encaminaría hacia un cambio de régimen no de gobierno.
Pedro Sánchez ya ha avanzado el trabajo, en muchas instituciones hay presencia partidista o exministros, la televisión pública controlada, la justicia en parte, el CIS, Banco de España, algunos llaman a este fenómeno colonización. Todo ello enmarcado en una sociedad polarizada: o blanco o negro, grises ya no existen. Buenos y malos ya se ha encargado de dejar bien claro los que son buenos, los progres y los malos la derecha y todos aquellos que no piensan como los buenos.
España necesita un reseteo urgente. Cabe poner las urnas antes que sea demasiado tarde y la ciudadanía pueda hablar alto y claro.





