Dulce Linares, que fue la jefa del gabinete del ex presidente del Govern, Jaume Matas, ha declarado, en relación a quién dio la orden de invertir 47 millones para la construcción del velódromo Palma Arena, que el ex director general de Deportes, José Luis 'Pepote' Ballester, "no daría un paso de envergadura sin haberlo consultado con Matas". Durante su declaración como testigo, en el juicio por las piezas 8 y 9 de la macrocausa del Palma Arena, Linares ha explicado que no sabe quién dio la orden y que debió "ser fruto de un proyecto" pero que Matas y Ballester "tenían una relación directa en temas de deportes". "Hablaban de todos los temas importantes", ha reiterado.
El segundo día del que es el cuarto juicio al ex presidente del Govern, Jaume Matas, dentro de la macrocausa del Palma Arena ha empezado este martes con la declaración de la que fuera la jefa de su gabinete, Dulce Linares.
En la sesión de ayer lunes, el ex director general de Deportes, José Luis 'Pepote' Ballester, aseguró que fue Matas, quien "dio la instrucción" de contratar, sin publicidad y sin concurso, al arquitecto Ralph Schürmann para construir el velódromo Palma Arena y que, posteriormente, dio la "orden" de contratar, a los hermanos García-Ruíz.
En este juicio, derivado de las piezas 8 y 9 del Palma Arena, la Fiscalía y la Abogacía de la Comunidad tratan de averiguar si la contratación de los arquitectos encargados del velódromo fue irregular. A Schürmann se le contrató por 9,4 millones y al despacho de los García-Ruíz por nueve millones.
Por su lado, Matas aseguró que en su momento nadie le dijo que "el proceso fuera ilegal" y solo admitió la "responsabilidad política". Así, se desligó de los trámites administrativos para la ejecución de la infraestructura.
De esta manera, negó ser él quien pidiese a la fundación Illesport, dirigida por Ballester, la elaboración del proyecto y que la elección de Schürmann, como primer arquitecto se llevó a cabo tras un informe presentado por el propio Ballester.
Matas se enfrenta a una pena de cárcel total de cuatro años -le piden dos años por cada pieza- por los delitos de prevaricación, fraude y falsedad documental.
A Ballester, que tiene un atenuante de colaboración con la justicia, se le imputan los mismos delitos aunque la pena es de seis meses de cárcel (sustituible por una multa de 1.000 euros)
Esta es la cuarta vez que Matas se sienta en el banquillo tras el juicio por el caso Nóos, el de los discursos escritos por el periodista Antoni Alemany y por la contratación ficticia de su mujer, Maite Areal, en el hotel Valparaiso.








