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La extraña boda

Por Juan Carlos Enrique
miércoles 10 de junio de 2015, 09:41h
Imagine una pareja de tres. Sí, dije de tres. A la mallorquina. Esta extraña pareja está formada por el chico, la chica y la suegra. Tienen planes de futuro. Los tres. Hay también una amante despechada pero no cuenta porque ha quedado fuera de esta historia muy a pesar suyo. Y eso que ha intentado seducir al chico.  Incluso lo ha intentado con la chica también, por si acaso. Sin éxito. A la suegra ni acercarse, porque sabe que no tiene ninguna opción. Nadie quiere a la amante despechada, todos la detestan.  Así pues la dejaremos fuera y nos centraremos en la pareja de tres.  El chico es mayor, muy mayor.   Está viejo y muy chapado a la antigua, aunque se empeña en afirmar lo contrario. Por ello intenta vestir a la moda, y se presenta como alguien más joven, pero no acaba de engañar a nadie. La chica es mucho más joven y se nota a la legua. Mucho más fresca, vivaz y saludable. Con ideas un tanto libertinas que no gustan al chico, pero que las aceptará por amor. Que el chico está muy enamorado. O eso dice. Porque la realidad es más bien otra: él está viendo que pasa el tiempo y no consigue casarse. Se le está pasando el arroz y lo sabe. Por ello tragará con todo aunque diga que no lo hará. Cualquier cosa menos lanzarse en brazos de la amante despechada. Que en realidad nunca hubo nada con ella, pero la sola idea de que pudiera haberlo le horroriza.  A la chica y a la suegra también les da grima la amante.

(Nota: Sería un buen momento para buscar en Youtube “La casa por el tejado” de Fito y Fitipaldis para que le acompañe, querido lector, en lo que queda de artículo)

La extraña pareja de tres ha elegido ya el menú del banquete de bodas. Han elegido las flores, las alianzas, la bandeja que las transportará y los trajes de los novios. Los tres tienen claro cómo serán las invitaciones. Han elegido la ropa interior que llevarán ellos. Los tres. Han decidido qué música sonará en la ceremonia y tienen claro dónde será el viaje. No tienen ni idea de cómo pagarán todos estos gastos. Algo inventarán. Así lo han acordado. Lo han decidido todo entre los tres: el chico, la chica y la suegra. La suegra no se casa, obviamente, pero decidirá hasta el último detalle de este enlace. Las suegras son así. No se casan pero participan en todo el proceso del diseño del matrimonio.

Faltan pocos días para la fecha señalada y está todo listo. Hasta el más mínimo detalle. Los tres están de acuerdo en todo. La armonía es total.

Solo falta decidir un pequeño detalle: Si se casan o no se casan.

Pronto, quizás mañana, la pareja de tres protagonista de esta historia decidirán si se celebra la boda o si no se celebra. Porque todavía no lo han decidido. Ni siquiera han hablado de ello, aunque los tres están deseando tratar el tema. Empezaron hablando por los detalles porque así era más fácil entenderse. Así fueron pasando los días sin que se tomara la decisión principal. El novio, desesperado, amagó con sacar el tema en el último encuentro de la extraña pareja de tres. Fue una pésima idea porque inmediatamente se dio por terminada la reunión y hubo un gran desencuentro. Tema tabú. ¿A quién se le ocurre?

No se inquiete, querido lector. Al final habrá boda. No tenga dudas. El rechazo hacia la amante despechada, une mucho a la extraña pareja de tres y se entenderán.

Ahora vaya, y busque paralelismos entre este cuento y la actualidad política balear. Es posible que los haya.
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