Esta semana nos llega la noticia del recuento de las 1574 monedas antiguas intervenidas en el aeropuerto de Mallorca en 2024, cuando su propietaria las intentaba sacar del país.
¡Enhorabuena!
Aquello ha provocado dos cosas: El lógico registro del domicilio de la residente buscando y hallando más objetos, y por otro lado ha despertado las sospechas de que el tesoro acumulado, no fuera algo más que la colección de un guiri creada a lo largo de los años. Es decir, que fuera un proveedor del mercado negro de antigüedades.
El propietario inicial, falleció hace unos años, por tanto cabe preguntarse cuantas de estas piezas fueron encontradas antes y después de la Ley de Patrimonio de 1985. Otra cuestión es de donde salieron.
La primera pregunta presenta obviamente dudas en cuanto a probables delitos de expolio ya que anteriormente a la ley, no estaba regulado como tal. La segunda sería saber si todas proceden de Mallorca, ya que sí existe la suposición de que los sospechosos podrían ser una trama de trafico y contrabando, no habría que descartar que fueran depositarios de piezas de otros lugares. Y todo esto habrá que demostrarlo.
La Consellería de Cultura del Govern ha hecho lo que debía: La foto, el recuento de piezas y ahora procederá a su valoración, que según los procedimientos actuales de tasación de objetos arqueológicos, precisan obligatoriamente por saber su origen. Lo que se llama la Contextualización.
También habrá que saber con quien se cuenta para catalogar este tesoro, y paliar los ataques de cuernos académico- museístico entre los museos arqueológicos mallorquines actuales y los que algún día, se pondrán por fin en marcha.
Si algo distingue a la colonia alemana de Mallorca es precisamente su “descontextualización” social incluso legal de la realidad española en la que viven. Ese es un problema de ellos creando sus propios guetos respecto a la sociedad balear y española la que no entienden y que a su vez los rechaza. Es decir van a su bola y con suerte te hablan en español.
Es de esperar que si los expoliadores son alemanes, fueran gente metódica y ordenada, tanto como coleccionistas y como probables contrabandistas, por lo que se espera o sería deseable (como en otros procesos de expolio germánicos históricos) que haya un registro de lo hallado - expoliado, en el que se detallen cuestiones muy importantes para el futuro comprador: Su origen. Sino, los restos hallados terminarán en un almacén municipal del olvido, ya que, a menos que se ponga en marcha un “Museo Genérico del Expolio Balear”, dudo que cualquier museo arqueológico que se precie, se atreva a poner una cartela tipo “espada romana”, a secas.
Detectar un probable foco de expolio y contrabando sistematizado de antigüedades arqueológicas en las islas, puede ser una excelente oportunidad y acicate, para que la administración dote de medios a los cuerpos de seguridad encargados de su vigilancia y protección, y les proporcione algo más que un miserable dron y una paupérrima cámara subacuatica para vigilar los más de 3.600 yacimientos arqueológicos de las islas y los más de 900 kilómetros de litoral, como anunció la Consellería de Cultura este pasado verano. También con foto incluida.
Sino, la de las monedas, no será más que otra foto más para mayor gloria de la consellera.





