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La función social de la escuela

viernes 18 de septiembre de 2020, 03:00h

La irrupción de la pandemia provocada por el COVID-19 nos ha dejado algunas reflexiones de las que derivan muchas preguntas a las que, a día de hoy, no hemos encontrado respuesta y que los gobernantes tendrán que ir resolviendo poco a poco.

Con el inicio del curso escolar queda demostrado que el gobierno de la nación pretende enmascarar una campaña de marketing político. Esto no es novedoso puesto que el inquilino de la Moncloa ya nos tiene acostumbrado. ¿En qué consiste esta campaña? Pues muy sencillo. El gobierno quiere transmitir a la sociedad española que los niños están en classe y que por ende, las famílias pueden ir a trabajar sin que la conciliación les suponga un inconveniente.

Alguno puede pensar que detrás de esta afirmación no hay tal campaña de marketing. En una situación normal, evidentemente, a nadie se le pasaría por la cabeza pensar en ello; però, ¿con lo que estamos viviendo, es normal que los centros educativos estén abiertos? Pues la respuesta es no. Y se està demostrando que en la primera semana de classe ya han empezado a surgir brotes en centros educativos de primaria y de secundaria.

El gobierno lo que no tenia en cuenta es que muchos centros educativos tienen problemes de espacio para poder albergar a sus alumnos, hay problemes de contratación de profesores. En definitiva, nos enconcotramos con que muchos docentes están trabajando en condiciones poco favorables.

La finalidad de la educación no es el enfoque que se le pretende dar este año; más bien todo lo contrario. En los centros educativos se están dejando de lado las cuestiones que les competen por dar prioridad a lo sanitario con lo que el Gobierno de España está propiciando el debate de la función social de la escuela.

¿Qué papel juega la escuela en la sociedad? ¿Tiene una función asistencial o educativa? A día de hoy, todavía no conocemos la opinión de la Ministra de Educación. Es más, me aventuro a pensar que ni ella misma tendría la capacidad de responder esta pregunta.

En esta situación, es el momento de parar máquinas y reflexionar qué modelo educativo queremos. Los centros escolares no se pueden convertir en guarderías de niños y adolescentes. Si el sistema se encamina por esos derroteros, acabaremos en el precipio donde nos toparemos con el abismo. Y todo ello, por un puñado de votos.

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